lunes, 6 de octubre de 2025

Las muertas: 10 - Netflix - Ibargüengoitia


 Las muertas — de Jorge Ibargüengoitia a Luis Estrada

Las muertas es el título de una novela de Jorge Ibargüengoitia escrita en los años 70, inspirada en los famosos casos reales de “Las Poquianchis”, dos hermanas que en los años 60 fueron acusadas de explotación, abuso y asesinato de mujeres en Guanajuato.
El escándalo fue tan grande que el periódico Alarma! pasó de vender diez mil a un millón de ejemplares semanales al cubrir el caso. Ibargüengoitia, con su característico humor negro, tomó esos hechos y los transformó en una sátira sobre la corrupción, la hipocresía social y la miseria moral del país.

Décadas después, el cineasta Luis Estrada —director de La ley de Herodes y El infierno— adaptó la novela para una serie de Netflix, respetando ese tono ácido y tragicómico que distingue la obra original.


La historia

La serie presenta a las hermanas Baladro, quienes heredan un pequeño capital de su madre y con él abren un burdel llamado México Lindo (también conocido como Jardín de México). Allí reclutan a jóvenes mujeres —algunas engañadas, otras conscientes de lo que harán—, a quienes mantienen bajo su control: viven, comen y trabajan en el mismo lugar.

El negocio prospera tanto que deciden abrir un segundo local, El Casino, en otro estado. La inauguración es un evento fastuoso al que asisten funcionarios, sacerdotes y políticos. Sin embargo, todo se viene abajo cuando un alto funcionario —creo que el secretario de Gobernación local— se emborracha durante la fiesta y queda en evidencia su homosexualidad. Para ocultar el escándalo, ordena clausurar el lugar y comenzar una persecución contra las hermanas.

Mientras tanto, se desarrolla el drama personal de Serafina y Arcángela Baladro.
Serafina, la menor, es impulsiva y está obsesionada con Martín Corona, un hombre del que se enamora enfermizamente. Cuando él intenta alejarse, ella lo manda encarcelar por despecho. Después, arrepentida, intenta matarlo. En el proceso conoce al capitán Bedoya (interpretado por Joaquín Cosío, “El Cochiloco”), un militar corrupto que se aprovecha de las Baladro, les saca dinero en negocios turbios de terrenos y termina involucrándose sentimentalmente con Serafina.

Arcángela, en cambio, es la mente fría del negocio: la verdadera madrota. Su principal conflicto es su hijo Beto, un joven inestable que desde niño sufre burlas porque su madre es prostituta. Lo envían a estudiar a Estados Unidos, pero allá se vuelve aún más problemático y acaba metido en el narcotráfico. Regresa, gana dinero rápido, y finalmente lo asesinan, lo que deja a Arcángela devastada.


Las muertas

El título cobra sentido con la aparición de varias muertes entre las muchachas del burdel.
La primera es Blanquita, una prostituta joven que muere a causa de un aborto mal practicado. Después, cuando intentan curarla con remedios caseros, empeora y muere. Tras su muerte, otras chicas pelean por quedarse con los dientes de oro que le habían puesto, y dos más mueren accidentalmente al caer desde un balcón durante la riña.

Con el paso del tiempo, las muertes aumentan. Una de las chicas, enferma y con fiebre, muere encerrada en el rancho donde las tienen recluidas. Las hermanas ocultan los cuerpos en el terreno, pero los olores y la tierra removida despiertan sospechas.

La historia está narrada con saltos temporales: constantemente se regresa al momento en que todos los implicados están presos, dando su testimonio tras las rejas. Esa estructura refuerza el tono sarcástico del relato, mostrando cómo los personajes se justifican y se contradicen.


La caída

El descubrimiento de las fosas ocurre casi por casualidad. Las autoridades, tras sobornos fallidos y testimonios inconsistentes, investigan el rancho y hallan los cuerpos enterrados. El caso se vuelve un escándalo nacional. Los periódicos sensacionalistas lo convierten en un circo mediático y el pequeño pueblo donde ocurrió —rebautizado en la ficción— se vuelve famoso en todo el país.

Durante el juicio, varias de las mujeres supervivientes testifican contra las Baladro. Algunas dicen la verdad, otras exageran o inventan con tal de obtener su libertad. Finalmente, Serafina y Arcángela son condenadas a 35 años de prisión.
El capitán Bedoya, siempre manipulador, logra mantenerse en el poder incluso dentro de la cárcel, donde se convierte en una especie de jefe interno.

Las hermanas, ya envejecidas, continúan controlando negocios clandestinos dentro del penal: prestan dinero con intereses y comercian fayuca. En otras palabras, no pierden su poder, solo cambian de escenario.


Comentario final

Las muertas es una historia cargada de humor negro, crítica social y una mirada profundamente irónica hacia la moral y la corrupción en México. Luis Estrada logra capturar el espíritu de Ibargüengoitia: esa mezcla de tragedia, cinismo y comedia absurda que nos hace reír y estremecernos al mismo tiempo.

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