En el primer capítulo aparecen Hugh Grant y Nicole Kidman. Ella forma parte de un patronato, una especie de comité que organiza subastas y actividades para recaudar fondos en beneficio de una escuela privada que cuesta alrededor de 50 000 dólares al año. Su hijo estudia ahí.
Un día, durante una de esas reuniones, aparece una chica —no recuerdo el nombre— que es muy bonita, pero que claramente no pertenece a la misma clase social que las demás mujeres del patronato. Empieza a acercarse a Nicole. Nicole es psicóloga y cobra carísimo; su esposo, Hugh Grant, interpreta a Jonathan Fraser, un médico oncólogo.
En esa primera reunión, la chica se pone a amamantar a su bebé, algo que incomoda mucho a las demás mujeres, todas muy fifís. Al día siguiente, Nicole la vuelve a encontrar en el mismo gimnasio al que ella va. La chica se le acerca desnuda, le habla de forma muy sugerente y, en el elevador, le da un beso en la boca.
El día de la subasta, Nicole le cuenta todo a su esposo… menos lo del beso. Al día siguiente, Jonathan se va a una convención médica, algo que parece muy común en su rutina, y queda incomunicado. Ese mismo día, al mediodía, le avisan a la escuela que la chica fue encontrada asesinada de forma muy violenta.
Nicole intenta localizar a Jonathan para contarle lo sucedido, ya que entre ellos se dicen todo. Está muy nerviosa, además de que su hijo estudia en la misma escuela. La policía comienza a investigar y entrevista a todas las mamás del patronato. Lo extraño es que Jonathan no se comunica. Nicole insiste en llamarlo y entonces escucha una vibración: encuentra el teléfono de Jonathan en casa. Él no se lo llevó.
Nicole empieza a buscar a Jonathan Fraser en distintos hoteles de Cleveland, hasta que encuentra uno donde contesta una mujer y luego pasa la llamada a Jonathan, pero no es Nicole quien está con él. Todo empieza a ponerse muy raro.
Un detective, algo incisivo, comienza a soltar información poco a poco. En la escuela empiezan a aislar a Nicole y le recomiendan que deje de ir. El principal sospechoso ya es su esposo, y así se lo hacen saber.
La llevan a declarar y el detective le revela que su esposo, desde hace tres meses, no trabaja en la clínica oncológica: fue despedido por toqueteo inapropiado. El detective, Edgar Ramírez, investiga directamente a Jonathan Fraser.
La búsqueda continúa y el papá de Nicole —interpretado por Donald Sutherland— le recomienda que se vaya con su hijo a una casa de playa que tienen. Mientras están ahí, aparece Jonathan. Nicole se asusta, le tapa la boca y él le confiesa que sí fue infiel, que mintió, pero que no mató a nadie. En ese momento aparece su hijo, se abrazan, pero Nicole llama al 911 y denuncia que su esposo está ahí.
Jonathan es arrestado. Luego tiene una cita con Nicole en prisión para explicarle que podrá ser infiel y mentiroso, pero no asesino. Ella le cree. Su papá le dice que todo indica que Jonathan es un gran mentiroso y posiblemente el culpable, pero Nicole sigue confiando en él.
Buscan a una abogada defensora, la mejor y más cara, quien les dice que, aunque ella cree que Jonathan es culpable, puede enturbiar el caso para confundir al jurado y lograr su libertad. Incluso el hijo, Henry, le cree a su papá.
La serie gira mucho en torno a que Jonathan le repite constantemente: “Créeme”. El papá de Nicole también la apoya, porque apoya a su hija.
Una escena clave ocurre cuando Nicole le pregunta a los detectives si hay cámaras que muestren quién estuvo cerca del lugar del asesinato. Ellos le enseñan un video donde aparece ella misma. Nicole queda en shock e intenta justificarse diciendo que a veces sale a caminar, pero se queda muy impactada.
En los siguientes capítulos se revelan más cosas: el juicio, el jurado, la defensa. Intentan inculpar al papá de la víctima, Marcelo, quien incluso pierde el control en el juzgado. Más tarde, la mamá de Jonathan le cuenta a Nicole que cuando murió la hermana de Jonathan —atropellada cuando él era niño— él nunca mostró dolor ni remordimiento. Empieza a quedar claro que Jonathan podría ser un sociópata.
Nicole también descubre que su hijo Henry había visto a su papá con la otra mujer. Además, Jonathan confiesa a la abogada que estaba perdidamente enamorado de la víctima y que ese amor era distinto al que sentía por Nicole. Cada vez salen más mentiras.
Al final, la serie resulta excelente. Muchos, incluido yo, caímos en la trampa de creer que Jonathan era inocente; Hugh Grant engaña a todos. La llamada clave es la que Nicole tiene con su suegra, donde confirma que Jonathan nunca mostró remordimiento por la muerte de su hermanita.
Nicole ya está aliada con la fiscalía. Aunque parecía que iba a declarar a favor de Jonathan, en realidad ya estaba convencida de que era el asesino. Henry encuentra el mazo con el que se cometió el crimen en casa de su abuelo, lo lava varias veces en el lavavajillas para borrar la sangre, porque ya sabía que su papá era culpable.
El día del veredicto, Jonathan huye con su hijo e intenta suicidarse con él, poniendo al niño en grave peligro. Finalmente lo detienen en un puente antes de que lo logre. Ahí termina la serie, de forma excelente.
Ahora que lo pienso, Jonathan siempre mostró señales claras: incluso después de matar a la chica, llegó a casa y abrazó a su esposa como si nada. Creo que desde ahí Nicole empezó, inconscientemente, a darse cuenta de la verdad.