lunes, 25 de mayo de 2026

Unfamiliar: 9 - Netflix

 
La doble vida y el plan de infiltración La historia sigue a una pareja con una hija que, desde hace mucho tiempo, se dedica secretamente a hacer "trabajos especiales" (como secuestros y asesinatos). Al parecer son gente del gobierno o de la mafia, pero nadie conoce su otra vida.

Todo empieza cuando una persona se dispara a sí misma en la rodilla y se acuchilla en el costado a propósito. Lo hace para que esta pareja vaya por ella, la rescate y la encierre en uno de sus búnkers. Estando ahí, esta persona infiltrada se da cuenta de que el hombre anda haciendo cosas raras (como tomar huellas), aunque parece que él ya sabe que está siendo observado y, aun así, lo hace.

La revelación: El pasado en Bielorrusia A medida que avanza, la serie se pone muy buena porque empiezan a cambiar todo lo que creías saber. Para empezar, resulta que la pareja protagonista, encargada de los "trabajitos", no eran hermanos como aparentaban, sino que eran esposos; en una escena queda claro cuando se empiezan a dar con todo.

En resumen, el origen del conflicto se remonta a hace 16 años en Bielorrusia, cuando esta pareja fue testigo de una traición. Un jefe ruso, llamado Colef, iba con su amante, Katia, que estaba embarazada. En ese momento hubo una traición por parte de ella, y él, en venganza, le hizo tragar veneno (o ácido) para matarla, sin importarle que estuviera esperando a su hijo.

El rescate secreto Durante ese ataque, la pareja protagonista había salido a hacer un mandado. Cuando regresaron, hubo un tiroteo; Colef y su gente se fueron, dejando al esposo de la pareja protagonista (que era médico) encargado de limpiar la escena del crimen y deshacerse de los cuerpos.

Al quedarse solo, el médico se dio cuenta de que el bebé aún estaba vivo. Así que, con Katia agonizando, le hizo una cesárea y sacó a la niña (Mina). Además, al limpiar el lugar, descubrió que también podía salvar a Katia, y lo hizo. A los demás les hicieron creer que tanto la madre como la niña habían muerto.

La conspiración y el desenlace Así pasaron 16 años, y la serie se envuelve en el conflicto de la mafia y el descubrimiento de la verdad. Toda la trama trata de cómo Colef tenía vínculos con la policía de Berlín y era controlado por un alto funcionario de Rusia (cuya mujer iba a ser embajadora en Berlín). Colef descubre que su hija nunca murió y quiere recuperarla, a pesar de que él mismo intentó matarlas aquel día. Katia, por su parte, también descubre la verdad y el engaño de la pareja protagonista.

Al final, la misma mafia y su propio jefe terminan matando a Colef por todos los errores que cometió, especialmente por haber dejado viva a Katia.

Un final abierto La serie terminó de un modo muy especial, como si fuera a continuar. Katia hace un acuerdo con la policía y entrega a la pareja protagonista, quienes terminan arrestados. Al parecer, los vendió para poder quedarse por fin con su verdadera hija, Mina, y ambas se escapan juntas. La niña nunca supo la verdad, pero quiero pensar que Katia se lo habrá contado.

Terminó muy chingón, porque dejaron todo sobreentendido.

Sin buenas intenciones: 8

 

La junta y el escape La vi en Netflix. Trata de un hombre de origen afroamericano que, después de cumplir cinco de sus 15 años de condena en la cárcel (por agresión o creo que por asesinar a alguien), tiene derecho a solicitar prisión domiciliaria por buen comportamiento. Él se comporta de una forma muy pasiva con todos, hasta con el guardia que lo acompaña. Sin embargo, uno de los miembros de la junta que debía decidir su caso le dice que es un narcisista hipócrita y que no cree en él. Como la votación debía ser unánime, obviamente le niegan la libertad. Entonces, en el camino de regreso a la prisión, asesina a los guardias que lo trasladaban y se escapa.

La primera víctima De allí, va directo a la casa de su ex y la mata al descubrir que ella le había sido infiel, rompiendo la promesa de que lo esperaría durante esos cinco años.

El refugio "casual" Luego del ataque, escapa y termina en la casa de otra mujer que, extrañamente, lo trata bien y lo deja pasar. La verdad es que ahí sí está medio raro lo que hizo la señora, sobre todo porque ella era fiscal. Su esposo no había llegado a casa y luego nos damos cuenta de que no iba a llegar.

El caso es que su llegada a esa casa no fue casual. Él fingió un choque porque, en realidad, se dirigía específicamente a ese lugar. Había encontrado en el basurero de su ex un ticket que revelaba quién era su amante, y resultó ser el esposo de esta mujer.

La verdadera venganza y la lucha final El esposo no había llegado a su casa porque se había ido a ver con la ex de él ese mismo día (a quien el protagonista acababa de asesinar). Entonces, el protagonista fue a la casa del amante para vengarse y matarlo, pero ahí solo encontró a la esposa.

Solo que la esposa le salió muy luchona y de eso trata el resto de la película: de cómo estuvieron peleando y cómo él trataba de no matarla rápido para poder disfrutar, digamos, de su agonía y de su venganza. Para complicar más las cosas, ella tenía que proteger a sus dos hijos (un bebé y una niñita). Durante toda esta tensión, también llega de visita una amiga de la esposa, quien lamentablemente también termina muerta.

Proyecto: Fin del mundo: 8

 

La amenaza Bueno, pues la protagoniza Ryan Gosling y es un blockbuster. Supuestamente, el Sol fue contaminado por unas cosas raras, lo que iba a provocar que en 30 años la temperatura de la Tierra bajara entre 10 y 15 grados, con todos los desastres que eso pudiera generar.

La misión Para solucionarlo, reclutan a un profesor experto en biología molecular que tenía una forma muy especial de hacer sus investigaciones. Lo envían al espacio junto con otros especialistas para detectar cuál era ese virus que estaba contagiando al Sol y poder revertirlo.

El encuentro espacial La historia es como una nueva versión de E.T., el extraterrestre. Resulta que, estando allá arriba, sus dos compañeros de viaje mueren por alguna razón. Es entonces cuando el protagonista conoce a un hombre como de piedra, un ente con el cual estuvo conviviendo mucho tiempo y al que le terminó agarrando cariño.

El desenlace y la opinión Al final, el protagonista logró revertir el problema de la Tierra, pero decidió no regresar. En su lugar, se quedó a dar clases de biología molecular en el planeta de este ser (que creo que se llamaba Hidra).

Pues no sé, siento que le faltó algo a la película. Se ve que le invirtieron mucho presupuesto, pero le faltó punch; el final estuvo fatal.



Turbulencia - Pánico en el aire: 10

 
El inicio del viaje Tú y tu esposa van de luna de miel y el paquete incluye un viaje en globo aerostático. Llegas y hay un señor, que es experto en globos, que les dice: "Pues mira, estoy esperando a una pareja más, pero no llega, así que vámonos". El esposo le reclama: "Oiga, yo contraté el paseo de forma exclusiva para nosotros", pero el señor no le contesta. Ya estaban a punto de volar cuando llega una muchacha sola y, a regañadientes, el esposo acepta que suba. Ya en el aire, durante el trayecto comentan cómo se maneja la cuestión del globo.

La tensión y el chantaje El caso es que la situación se empieza a poner tensa allá arriba. Resulta que esta chica anda extorsionando al chavo, porque la noche anterior él se había acostado con ella (se la había echado). En el trayecto se muestra cómo ella lo planeó todo intencionalmente: lo grabó y lo extorsionó con $500,000 dólares. Resulta que él había ordenado un recorte de personal muy desalmado que provocó que el padre de esta mujer se suicidara. Por eso, ella planeó toda esta venganza.

El caos en el aire El caso es que se armó la friega allá arriba. El primero en caer, por decirlo así, es el pobre viejito. Estaba reparando uno de los hilos que se jalan para que el globo suba o baje (el cual la chica ya había cortado previamente), y ella lo empuja. La chica estaba molesta porque el chavo negaba todo diciendo: "no es cierto, no es cierto", pero ella tenía muchas pruebas para demostrarlo y se las iba revelando poco a poco.

Cae el señor y luego ella acuchilla al muchacho. En respuesta, el muchacho le pega con el extintor en la cabeza y la mata.

La revelación y la traición Luego, la esposa encuentra en el celular de él un video donde, de plano, se ve que él sí se acostó con la muchacha. Entonces ella le dice: "Oye, me estás mintiendo", y el ambiente se pone pesado. De pronto, el globo aerostático se desfonda porque había sufrido golpes contra la montaña y la esposa se cae. Él duda por un momento, pero luego la rescata.

Sin embargo, después de salvarla, él se empieza a descarar. Le empieza a decir que ella es una simple maestra de primaria y él es el heredero de unas fábricas, portándose como un total c***** con todo lo que decía. Ella, sorprendida, le dice que quiere el divorcio.

La caída final De pronto empiezan a forcejear y él cae en el hueco del globo. Él le ruega: "¡Ayúdame, así como yo te ayudé y toda la cosa!". Pero ella agarra el cuerpo de la muchacha y lo avienta por el mismo hueco, cayendo sobre él y haciendo que ambos se precipiten al vacío.

Para llegar a este punto, pasaron miles de peripecias: primero eran cuatro, luego tres, luego dos. Atravesaron hasta una tormenta, se habían golpeado, se había hecho un hueco en el globo y cuánta cosa más.

El desenlace El caso es que, cuando sucedió todo eso, ya estaban sobre una planicie. El globo iba bajando y se ve cómo, con mucho trabajo y aporreándose, ella logra descender. Luego, quema todo.

De verdad que hace mucho tiempo no veía una tan buena película de suspenso y acción.

martes, 17 de febrero de 2026

Ensayo sobre la ceguera: 10 - Saramago


Muy al estilo de Saramago, con ese gusto por describir con detalle cada situación, la historia comienza con un hombre de mediana edad que está detenido en un semáforo, esperando a que cambie de rojo a verde, cuando de pronto se queda ciego sin saber por qué. Un desconocido se acerca, lo ayuda a bajar del coche y lo acompaña hasta su casa, donde, por lo que entiendo, hay un ascensor. El hombre no quiso que este sujeto entrara a su casa porque temía que le robara algo, así que se quedó en la entrada, fue tanteando todo a su alrededor y logró sentarse porque conocía el lugar. Cuando su esposa llegó, le contó lo ocurrido y se dieron cuenta de que el hombre que lo ayudó se había robado el coche.

La esposa lo lleva entonces con un médico. El médico lo revisa a fondo, pregunta por sus antecedentes familiares y médicos, y le hace una exploración muy minuciosa de los ojos, pero no encuentra nada extraño. Luego, al llegar a casa, el médico se queda mucho rato dándole vueltas al asunto, consulta libros, comenta con su esposa y, de pronto, tiene la sensación de que él también va a quedarse ciego. Y así pasa: mientras está ordenando sus libros deja de ver primero sus propias manos y luego, poco a poco, lo demás.

Por otro lado, el hombre que robó el auto pasa mucho tiempo sintiéndose mal por lo que hizo. Es un ladronzuelo, no es la primera vez que roba algo; en este caso fue el coche, y vive con miedo de que la policía lo encuentre, así que se cuida mucho. Pero un día, al bajar del auto, se queda ciego de la misma manera: con esa misma ceguera blanca, lechosa, como si se pegara al ojo, no una oscuridad negra.

También se cuenta, en un tono un poco chusco, la historia de una prostituta que va a hacer su trabajo y que, además, disfruta mucho de lo que hace. Después de gemidos, placer y todo lo demás, justo cuando ya se va, se queda ciega, o eso es lo que se narra. Y también habla del caso de un niño.

En ese punto ya tenemos al médico, al primer ciego, al ladrón que robó el auto, al niño y al médico que “se contagia” (así lo plantea el libro). El médico lo reporta a la secretaría o ministerio de salud, y el responsable de salud pública decide tomar medidas drásticas: va a declarar una cuarentena.

Llevan a seis personas a cuarentena a lo que parece ser un manicomio o centro psiquiátrico. Ahí encierran al primer infectado, el del semáforo; a la prostituta; a un niño; al médico; y la esposa del médico, que se hace pasar por ciega para poder acompañar a su marido. Los dejan allí y el libro se enfoca en describir cómo es la vida entre ellos. La esposa del médico no ha dicho que puede ver, finge ser ciega para quedarse con él. Les advierten que, si intentan escapar, los matarán; no podrán salir hasta nuevo aviso, hasta que se entienda qué está pasando.

Quedan prácticamente abandonados a su suerte: ellos mismos tienen que organizarse para ver qué comen, qué cama ocupa cada uno, cómo se distribuyen en ese espacio grande. Al principio solo son seis, pero poco a poco sigue llegando más gente, hasta diez más. Cuando llegan nuevos internos, les piden que se presenten con un número: “uno, soy tal persona”, pero en realidad dicen cosas como: uno, soy policía; dos, soy ayudante de consultorio; tres, ayudante de farmacia, y así van presentándose.

He avanzado ya varios capítulos, y lo siguiente que ocurre es la primera muerte: uno de ellos se hiere el pie y empieza a desangrarse. Él piensa: “voy a arreglar esto, no creo que me maten por salir solo”, y decide ir a buscar comida. Al hacerlo, lo matan: es la primera víctima. Después, los internos intentan organizarse para enterrarlo, pero desde fuera no quieren darles una pala porque tienen miedo. Se asustan mucho con la primera muerte, y tras mucha insistencia terminan por darles algunas herramientas, como una pala, para poder enterrarlo. Saramago describe todas las dificultades de enterrar a alguien siendo ciegos, mientras el cuerpo se llena de moscas. Da la impresión de que al final ni siquiera logran enterrarlo correctamente.

Empiezan también las sospechas sobre la esposa del médico: algunos se dan cuenta de que ella en realidad no está ciega, que no está “contagiada”. Uno de ellos se lo dice directamente y añade: “no te preocupes, no voy a decir nada, pero tú no estás ciega”.

Conforme sigue llegando más gente, exigen más comida. Se arma una especie de mitin o protesta improvisada, y en medio de eso les disparan a seis personas más. En los capítulos siguientes se va describiendo su vida cotidiana: las discusiones, la convivencia, cómo se van adaptando a la rutina y cómo no dejan de llegar nuevos ciegos.

Están en una especie de pabellón con una fila de cuatro cuartos a cada lado, y en cada uno caben unas veinte personas; en total son ocho cuartos, para unas 160 personas. En el punto en que voy leyendo, ya van llegando alrededor de 60, y más adelante mencionan que ya hay 240 personas en ese lugar. Los mandos de afuera acaban concluyendo que es mejor matar a los ciegos porque son demasiados; según ellos, estar ciego es casi lo mismo que estar muerto.

Durante muchas páginas, Saramago se dedica a describir la convivencia de manera muy minuciosa, con esa habilidad que tiene para fijarse en los detalles más pequeños, casi insignificantes, pero reveladores. No en vano escribió algo así como un “Manual para subir escalones”: se deleita en lo cotidiano, en lo que parecería inocuo.

Retomando la lectura, lo que complica todo es la llegada masiva de más ciegos: el número crece, hay muchos en cama y otros tantos tirados fuera de ella. La comida empieza a escasear y se convierte en un problema central. El grupo encargado de ir a recoger la comida decide que ya no la entregará gratis: empieza a pedir algo a cambio. Primero exigen joyas, y después, mujeres.

Al principio, las mujeres se niegan, pero poco a poco algunas empiezan a ir. Hay mujeres que sorprenden, como la esposa del médico, la única que ve: su marido pensaba que ella no aceptaría, pero ella finalmente dice que sí, que es libre de decidir qué hacer con su cuerpo. También ella, viendo con sus propios ojos lo que pasa, alcanza a observar una escena muy íntima: en una cena relativamente tranquila, ve cómo la prostituta, la chica de los lentes oscuros, se mete con naturalidad en la cama del médico y hacen el amor de una forma muy tierna. La esposa del médico, que ve todo, al final se limita a abrazarlos y, de alguna manera, los perdona y los comprende.

A estas alturas ya se han formado claramente dos bandos: el grupo de los “buenos” y el grupo de los “malos”. Entre estos últimos hay un jefe de ciegos particularmente cruel. Saramago describe con bastante crudeza lo que hacen con las mujeres. La esposa del médico tenía escondidas unas tijeras en una pared, sin que nadie se diera cuenta —solo ella podía verlas—, y un día, durante uno de esos abusos, las usa para matarlo: le clava las tijeras en la garganta justo cuando él está terminando el acto sexual; así, mientras eyacula en la boca de la mujer, también comienza a desangrarse y muere.

Tras su muerte, el grupo discute qué va a pasar ahora, porque otro ciego asume de inmediato el liderazgo del bando de los malos. Reconocen, en el fondo, que la muerte del jefe era el deseo de todos, aunque solo una persona haya ejecutado el acto. Otras, en cambio, se quejan: dicen que, por culpa de quien lo mató, ya no compartirán la comida y muchos morirán de hambre.

Las muertes continúan por diversas razones, junto con incidentes menores, hasta que ocurre algo decisivo: después de matar al jefe, el grupo de los malos se vuelve aún más tacaño con la comida. Entonces, una de las mujeres, que tenía guardado un encendedor, prende fuego al cuarto de los malvados. El incendio se extiende y, al final, el lugar queda destruido.

Una vez que quedan “libres”, ya no están los soldados vigilando. Varios han muerto, pero el grupo principal logra salir: van juntos el médico, su esposa, el niño, la chica de los lentes y alguna otra persona que ahora no recuerdo bien. Todos quieren regresar a sus casas, pero pronto se dan cuenta de lo difícil que es: no recuerdan bien las direcciones, las calles están irreconocibles y el caos es total. Aun así, una de ellas, creo que la chica de los lentes negros, logra llegar a su antigua casa gracias a que la esposa del médico puede ver y la orienta. Cuando llegan, ya no está su familia, no se sabe qué fue de ellos, y hay otra persona viviendo allí.

Entienden entonces que, para encontrar comida, tienen que moverse todos juntos. Saben que si salen, no es seguro que puedan regresar al mismo sitio, porque la ciudad es un laberinto de ciegos. Pasa que un grupo sale a buscar algo y, si por pura suerte logra regresar, ya encuentra a otra gente ahí, también perdida, que se ha ido acomodando donde puede.

Siguen su búsqueda y, con dificultad, guiados por la única que ve, logran encontrar la casa de la chica de los lentes, la prostituta. Allí encuentran a una señora que ya se había instalado en el lugar, porque lo encontró vacío y lo ocupó, como muchos hacen ahora. Cuando llega la verdadera dueña, le pide entrar y, al final, conviven como si nada. Esta señora es muy celosa con la comida, como es lógico, porque es lo más valioso en ese momento. Le preguntan cómo se ha alimentado y ella explica que tiene gallinas y conejos. Los conejos comen hierba, pero las gallinas, además, se han acostumbrado a comer carne humana: picotean los cuerpos.

A lo largo de todo esto hay muchas reflexiones sobre la vida, sobre la ceguera y sobre cómo cambia todo cuando uno deja de ver: cambian los puntos de vista, cambia el amor, cambian los gustos; lo que antes te gustaba, ya no. También se muestra la relación entre el médico y la prostituta: él se acostó con la chica de los lentes, y, después de hacer el amor, ella la acaricia a la esposa del médico; desde entonces, las dos mujeres se vuelven muy unidas. Alguien le pregunta por qué, y la respuesta es algo así como que la siente casi como una hermana, o tal vez porque “se echó al marido”, así se lo dice.

Sigo avanzando en el libro y el relato continúa describiendo su día a día: finalmente logran dar con la casa del médico, del primer ciego. Explican cómo encuentran algo de agua, cómo recorren las calles llenas de perros, ratas muertas, basura. Un día cae la lluvia y todos la aprovechan para bañarse y recolectar agua, porque casi no tienen. Poco a poco, cada uno va identificando su propia casa por lo que toca, por los recuerdos que le evocan los objetos. La gran ventaja es que cuentan con una persona que ve. Ella incluso reconoce el lugar donde estaba el semáforo en el que el primer hombre se quedó ciego.

Cuando llegan a la casa del médico, conocen a un escritor que ya se había instalado allí antes. Él cuenta que ha seguido escribiendo prácticamente a tientas y se sorprende mucho al descubrir que hay una persona que nunca perdió la vista.

La novela concluye con todos reunidos en la casa del médico: los cinco que han estado juntos casi todo el tiempo —el niño, la chica de los lentes (la prostituta), el médico, su esposa que ve— y el escritor, que ya estaba viviendo allí. Conviven con él y el relato se encamina hacia la idea de la esperanza, de la posibilidad de volver a ver. Uno de los personajes, el tuerto, le declara su amor a la prostituta y le dice que, en realidad, no quiere que todo vuelva a la normalidad: le gusta cómo están viviendo ahora, porque si todos recuperaran la vista quizá ella ya no lo elegiría a él, y tal vez él tampoco a ella. La historia cierra con esa declaración de amor y con la sensación de que van a seguir juntos.

Las peripecias continúan: siguen visitando casas gracias a la guía de la esposa del médico, que puede ver, y se describen situaciones terribles relacionadas con la falta de comida. Hasta que, un día, alguien grita: “¡Veo, veo!” y, poco a poco, los demás también empiezan a recuperar la vista. Y así, después de dedicar páginas y páginas, cientos de hojas, a describir con detalle los incidentes y la conducta de los seres humanos en medio de la ceguera, Saramago remata la novela en apenas unos párrafos: todos comienzan a ver de nuevo y, al final, el libro cierra con la frase de que, al voltear, “la ciudad seguía ahí”.


Río largo y brillante: 9 - HBO

 

Amanda es la protagonista de esta serie. Ella es policía, su trabajo es vigilar la seguridad pública, no hacer labores de investigación, pero se mete muchísimo en el caso… y ya se entiende por qué: su hermana es una de las chicas involucradas.

Viven en una ciudad muy sombría, llena de drogas, una ciudad rara, muy extraña. Hay una zona con muchos picaderos, pero sobre todo hay muchísimas mujeres menores de 30 años que viven en la calle y se prostituyen para poder subsistir. Últimamente ya han matado a tres chicas por exceso de insulina, sin ser diabéticas. Y, además, la hermana de Amanda lleva dos meses desaparecida.

A lo largo de la serie se van mostrando pasajes del pasado de ellas dos. La mamá murió también por sobredosis. Amanda vive con un niño, cuyo papá es irresponsable y ni siquiera quieren pedirle nada. En ese momento tiene problemas para pagar una colegiatura de creo que $3000 al mes, o sea, unos $60,000 al año, muchísimo. Ya no se puede sostener, así que lo van a sacar de esa escuela y lo van a meter a una pública.

También se ve cómo, cuando muere su mamá, hace muchos años, las dos hermanas, Amanda y su hermana, eran muy unidas. Sin embargo, la hermana cayó en las drogas igual que la mamá. Aunque a veces logró levantarse, últimamente volvió a caer. Amanda tiene cierto remordimiento porque ambas prometieron cuidarse desde que su mamá murió. Ella, enojada, la corrió de la casa diciéndole que si seguía drogándose la iba a sacar… y la sacó. Además, la hermana se robó un collar de oro de San Judas que era de su mamá, y eso las dejó peleadas. Amanda quiere encontrarla para decirle que ella es mucho más importante que ese collar.

Al final, resulta que sí encuentra a su hermana. Cuando llega a la casa donde le reportan que está, ve una camioneta roja y se sorprende mucho, porque la persona que pasó a buscarla, la que se ve en la cámara, es su papá, a quien casi no veían desde que eran muy chicas, porque las había abandonado. Él ahora está arrepentido. Cuando abre la puerta, se encuentran con su papá y con la hermana de Amanda ahí.

Resulta que desde el día en que él la recogió, se la llevó a su casa, la encerró y la ayudó con su rehabilitación. Ella ya lleva bastante tiempo ahí, rehabilitándose, y está embarazada. Además, la serie muestra que Tomás, el chavito, en realidad no es hijo de la protagonista, sino de su hermana. Como ella era muy drogadicta, no iba a poder hacerse cargo del bebé, y Amanda se quedó con él. Tomás no sabe que Amanda no es su mamá, y tampoco sabe que tiene una tía.

Por otro lado, las investigaciones apuntan a que el asesino de las mujeres —porque vuelven a matar a otra chica que se llama Paula— podría ser Truman, su mejor amigo. Él ya “demostró” que no es, pero a mí, como espectador, no me convenció; siempre tuve sospechas de él. Ahí va la serie construyendo la duda.

La miniserie termina revelando que el asesino, con quien sí sospeché, resulta ser el mero jefe de detectives. Lo descubren gracias a una foto universitaria, y se ve que en su refri tenía mucha insulina. Siento que el final fue como que le invirtieron muchísimo a la trama y cerraron de forma muy obvia. No es que terminara rápido, pero sí muy evidente.

Durante el último capítulo, este tipo de series normalmente acaba y punto, pero aquí se dieron varios minutos para temas más “románticos”, por decirlo así: reconciliaciones, pláticas, aclaraciones, cosas que ya se intuían durante la serie, pero que ellos se tomaron el tiempo de mostrar.


Marty supremo: 9 - Cinépolis

 

La vi en Cinépolis. No me acuerdo del nombre del actor protagonista, pero la película muestra la vida de un gran jugador de ping pong (tenis de mesa) con una vida muy caótica, sobre todo en el tema del dinero. Durante toda la película se la pasa “destapando un pozo para tapar otro”, viviendo entre engaños, todo porque se desesperaba por ser el número uno. Creo que lo era, pero usaba algo más que el deporte para llegar a donde quería: recurría al engaño y al chantaje.

Como venía de una situación de muchos escasos recursos, siempre encontraba la forma de conseguir dinero a través del tenis de mesa, levantando apuestas en lugares desconocidos. Se hacía pasar, junto con un amigo, por una persona común y corriente, y obviamente terminaba ganándoles el dinero a los demás porque él era el bueno, el que iba a ganar.

Al final, como hubo un torneo y perdió la final contra un japonés muy bueno, él quería la revancha. El siguiente campeonato iba a ser en Japón, así que tuvo que humillarse para que un empresario le diera chance de ir en su avión particular. Al llegar allá, como nunca hizo su inscripción ni pagó, no aparecía en la lista de jugadores.

Una de las humillaciones que le pidió el empresario fue que jugara un partido de exhibición en el que debía perder. La final de ese mini torneo de exhibición fue justamente contra el japonés. Ahí es donde él decide que no va a perder, y gana. Él lo vive como su mayor triunfo, porque ya no pudo participar en el torneo oficial, pero en ese partido fue donde realmente se hizo famoso.

Al final se pelea con el empresario y regresa a su tierra en el avión de los militares de Estados Unidos que andaban por ahí. Vuelve para ver a su hija recién nacida, con la que, por cierto, también había sido muy irresponsable, igual que con la mamá.