martes, 10 de febrero de 2026
Hamnet: 9 - Cinépolis
Frankenstein: 10 - Netflix
lunes, 19 de enero de 2026
The undoing: 10 - HBO
En el primer capítulo aparecen Hugh Grant y Nicole Kidman. Ella forma parte de un patronato, una especie de comité que organiza subastas y actividades para recaudar fondos en beneficio de una escuela privada que cuesta alrededor de 50 000 dólares al año. Su hijo estudia ahí.
Un día, durante una de esas reuniones, aparece una chica —no recuerdo el nombre— que es muy bonita, pero que claramente no pertenece a la misma clase social que las demás mujeres del patronato. Empieza a acercarse a Nicole. Nicole es psicóloga y cobra carísimo; su esposo, Hugh Grant, interpreta a Jonathan Fraser, un médico oncólogo.
En esa primera reunión, la chica se pone a amamantar a su bebé, algo que incomoda mucho a las demás mujeres, todas muy fifís. Al día siguiente, Nicole la vuelve a encontrar en el mismo gimnasio al que ella va. La chica se le acerca desnuda, le habla de forma muy sugerente y, en el elevador, le da un beso en la boca.
El día de la subasta, Nicole le cuenta todo a su esposo… menos lo del beso. Al día siguiente, Jonathan se va a una convención médica, algo que parece muy común en su rutina, y queda incomunicado. Ese mismo día, al mediodía, le avisan a la escuela que la chica fue encontrada asesinada de forma muy violenta.
Nicole intenta localizar a Jonathan para contarle lo sucedido, ya que entre ellos se dicen todo. Está muy nerviosa, además de que su hijo estudia en la misma escuela. La policía comienza a investigar y entrevista a todas las mamás del patronato. Lo extraño es que Jonathan no se comunica. Nicole insiste en llamarlo y entonces escucha una vibración: encuentra el teléfono de Jonathan en casa. Él no se lo llevó.
Nicole empieza a buscar a Jonathan Fraser en distintos hoteles de Cleveland, hasta que encuentra uno donde contesta una mujer y luego pasa la llamada a Jonathan, pero no es Nicole quien está con él. Todo empieza a ponerse muy raro.
Un detective, algo incisivo, comienza a soltar información poco a poco. En la escuela empiezan a aislar a Nicole y le recomiendan que deje de ir. El principal sospechoso ya es su esposo, y así se lo hacen saber.
La llevan a declarar y el detective le revela que su esposo, desde hace tres meses, no trabaja en la clínica oncológica: fue despedido por toqueteo inapropiado. El detective, Edgar Ramírez, investiga directamente a Jonathan Fraser.
La búsqueda continúa y el papá de Nicole —interpretado por Donald Sutherland— le recomienda que se vaya con su hijo a una casa de playa que tienen. Mientras están ahí, aparece Jonathan. Nicole se asusta, le tapa la boca y él le confiesa que sí fue infiel, que mintió, pero que no mató a nadie. En ese momento aparece su hijo, se abrazan, pero Nicole llama al 911 y denuncia que su esposo está ahí.
Jonathan es arrestado. Luego tiene una cita con Nicole en prisión para explicarle que podrá ser infiel y mentiroso, pero no asesino. Ella le cree. Su papá le dice que todo indica que Jonathan es un gran mentiroso y posiblemente el culpable, pero Nicole sigue confiando en él.
Buscan a una abogada defensora, la mejor y más cara, quien les dice que, aunque ella cree que Jonathan es culpable, puede enturbiar el caso para confundir al jurado y lograr su libertad. Incluso el hijo, Henry, le cree a su papá.
La serie gira mucho en torno a que Jonathan le repite constantemente: “Créeme”. El papá de Nicole también la apoya, porque apoya a su hija.
Una escena clave ocurre cuando Nicole le pregunta a los detectives si hay cámaras que muestren quién estuvo cerca del lugar del asesinato. Ellos le enseñan un video donde aparece ella misma. Nicole queda en shock e intenta justificarse diciendo que a veces sale a caminar, pero se queda muy impactada.
En los siguientes capítulos se revelan más cosas: el juicio, el jurado, la defensa. Intentan inculpar al papá de la víctima, Marcelo, quien incluso pierde el control en el juzgado. Más tarde, la mamá de Jonathan le cuenta a Nicole que cuando murió la hermana de Jonathan —atropellada cuando él era niño— él nunca mostró dolor ni remordimiento. Empieza a quedar claro que Jonathan podría ser un sociópata.
Nicole también descubre que su hijo Henry había visto a su papá con la otra mujer. Además, Jonathan confiesa a la abogada que estaba perdidamente enamorado de la víctima y que ese amor era distinto al que sentía por Nicole. Cada vez salen más mentiras.
Al final, la serie resulta excelente. Muchos, incluido yo, caímos en la trampa de creer que Jonathan era inocente; Hugh Grant engaña a todos. La llamada clave es la que Nicole tiene con su suegra, donde confirma que Jonathan nunca mostró remordimiento por la muerte de su hermanita.
Nicole ya está aliada con la fiscalía. Aunque parecía que iba a declarar a favor de Jonathan, en realidad ya estaba convencida de que era el asesino. Henry encuentra el mazo con el que se cometió el crimen en casa de su abuelo, lo lava varias veces en el lavavajillas para borrar la sangre, porque ya sabía que su papá era culpable.
El día del veredicto, Jonathan huye con su hijo e intenta suicidarse con él, poniendo al niño en grave peligro. Finalmente lo detienen en un puente antes de que lo logre. Ahí termina la serie, de forma excelente.
Ahora que lo pienso, Jonathan siempre mostró señales claras: incluso después de matar a la chica, llegó a casa y abrazó a su esposa como si nada. Creo que desde ahí Nicole empezó, inconscientemente, a darse cuenta de la verdad.
Sharp objects - Heridas abiertas: 9 - HBO
Camille es una chica interpretada por Amy Adams. Es reportera en una ciudad grande —no recuerdo si Nueva York o Chicago— y su jefe la envía a hacer un reportaje sobre la desaparición de varias niñas en un pequeño pueblo. Lo complicado es que ese pueblo es justamente de donde ella es originaria.
Camille es una reportera con muy poco prestigio; no es especialmente reconocida ni brillante, pero aun así la mandan. Al regresar, su familia no la recibe bien, ni tampoco la gente del pueblo, y menos cuando se enteran de que va a investigar las desapariciones.
Mientras ella está ahí, ocurre otro asesinato de una niña. Además, en su propia familia hay un antecedente muy doloroso: hace muchos años murió su hermanita. No queda claro si fue asesinada o no, pero ese hecho la marcó profundamente. La habitación de esa hermana, llamada Marian, permanece intacta, como un museo, porque su mamá quedó completamente traumada.
Camille continúa con la investigación y esta se va mezclando con sus recuerdos de la muerte trágica de su hermana, así como con los usos y costumbres del pueblo, que ella detesta. Su mamá, además, es muy posesiva y controla a la hija menor, que es adolescente. En el pueblo hay toque de queda, obligan a las chicas a vestir con faldas largas y hay una moral muy anticuada. Camille también nota comportamientos extraños alrededor de su hermana menor, como visitas sospechosas a un hombre que cuida cerdos, insinuando algo turbio.
Ella sigue investigando, lo cual molesta mucho a su mamá. Interroga a la gente, incluido un alcalde muy conservador, y surgen teorías absurdas: que el asesino es un hombre del pueblo, o que es un trailero mexicano, etcétera.
En la investigación aparece un detective externo, con quien Camille inicia una relación sentimental. Poco a poco se van contando su pasado. Camille va descubriendo que en ese pueblo ocurrieron abusos, violaciones y prácticas enfermizas que incluso llegan a celebrarse como tradiciones.
También se revela por qué Camille nunca usa vestidos ni ropa de manga corta: todo su cuerpo está lleno de palabras grabadas en la piel. Ella se autolesiona y tiene un trastorno que la lleva a hacerse heridas constantemente. Es parte de su trauma. Su hermanita lo había notado y parecía seguir el mismo camino.
En uno de los episodios, Camille conoce a una chica interpretada por Sydney Sweeney. Esta joven se aislaba con la música y también era depresiva. Cuando Camille es internada por sus autolesiones, coinciden en el hospital. Al día siguiente, Camille descubre horrorizada que la chica se había suicidado.
En un punto de la historia capturan a John Keene como principal sospechoso. Camille incluso se acuesta con él antes de que lo arresten. Él queda fascinado al ver sus cicatrices, pero al final se descubre que no es el asesino.
Poco a poco sale a la luz que la mamá de Camille padece el síndrome de Münchausen por poder: necesita enfermar a sus hijas para poder “curarlas”. Todo indica que enfermó gravemente a Marian y terminó matándola con tantos medicamentos. Camille empieza a atar cabos y recuerda que su mamá les daba veneno para ratas, anticongelante y otras sustancias.
Su editor, que también es como una figura paterna para ella, le pide que regrese a la ciudad. El papá de Camille parece arrepentido de muchas cosas y da señales de que sabía más de lo que aparentaba.
Se confirma que la mamá sufría este síndrome y que efectivamente mató a Marian. También aparece evidencia clave: la pinza con la que le arrancaron los dientes a una de las niñas asesinadas se encuentra en su casa, lo que refuerza la sospecha.
Al final, Camille se lleva a vivir a su hermanita menor a la ciudad para protegerla. Todo parece resolverse, hasta que un día, revisando una casita de muñecas, Camille encuentra un diente. En ese momento se entiende la verdad final: la hermanita menor era quien realmente había cometido los asesinatos, y Camille le dice: “No le digas a mamá”.
La celda de los milagros: 9 - Cinépolis
Me pareció muy buena, una buena actuación de Omar Chaparro. A los otros actores los sentí un poco flojos, como que dejaban que desear. Los actores de la celda estuvieron muy bien; los de fuera de la celda, no tanto.
Después de que salimos del cine en Cinépolis, Cheli me insistía en que ella ya conocía esa trama; yo no. Al llegar a casa la buscamos en Netflix y sí, ahí estaba la historia original: se llama La celda número 7. Es básicamente la misma historia, solo que regionalizada y tropicalizada para México, con cárceles más jodidas, compañeros más sádicos y más locos. Aun así, la película estuvo muy bien lograda.
La historia trata sobre un adulto con problemas mentales y físicos. En la versión mexicana, hay una niña llamada Alma, que tiene buen desempeño deportivo en correr, pero no tenía zapatos. Ella escoge unos blanquitos en una tienda, pero resulta que al mismo tiempo los estaba comprando otra persona: el militar más influyente del pueblo. Él le dice su nombre, pero obviamente no le hace caso; la empuja y la maltrata.
Luego la niña se lo lleva a un lugar, a una fábrica con segundos pisos, donde se rompe un fierro, ella cae y muere. A él le echan la culpa. Durante ese tiempo lo golpean brutalmente y le hacen de todo, acusándolo de haber matado a una niña.
Más adelante se dan cuenta de que él no pudo haber sido el culpable y empiezan a investigar. Incluso el propio director del penal se involucra para evitar que lo maten. Al final, sí es cierto que él queda libre, pero supuestamente lo matan; sin embargo, el capitán se da cuenta de la verdad cuando lo ve en su casa.
Durante su encierro muere su mamá, que era la abuelita de Alma. Hay muchas escenas que manejan la felicidad y la tristeza, con cambios clásicos diseñados para emocionar al espectador, y funcionan muy bien.
El giro final es que había un viejito que en realidad resultó ser el suegro del personaje de Omar Chaparro. Él estaba encarcelado por homicidio imprudencial, por haber matado a su hija cuando intentó sacarla de la casa con el muchacho que se había ido, que resultó ser el propio Omar Chaparro. Ahí se reencuentran y el viejito sacrifica su vida: se pone la capucha para que lo maten a él, simulando que era Omar Chaparro.
La hora de los valientes: 9 - Netflix
Es una comedia de acción mexicana protagonizada por Luis Gerardo Méndez y otro actor. El caso es que uno de los investigadores sufre una infidelidad de su pareja y anda muy triste, así que le asignan a un psicólogo que lo acompañe a todos lados durante su trabajo.
Al principio acepta a regañadientes, pero con el tiempo se vuelven grandes amigos. El psicólogo, interpretado por Luis Gerardo Méndez, se ve obligado a aprender a convertirse en un hombre de acción total.
Hay escenas muy chistosas y bastante buenas. Al final, casi sin querer, descubren cómo el asesinato de dos militares estaba relacionado con un asunto de plutonio, uranio y temas nucleares, que logran detener de pura chiripa.
Anaconda: CERO - Cinépolis.
La protagoniza Jack Black. Es una película tremendamente mala, una verdadera estupidez. Supuestamente trata sobre la filmación de una nueva versión de Anaconda, pero sin los derechos de Sony. Todo está sobreactuado, y quienes la ven saben perfectamente a qué van: a ver una pendejada.
Aun así, la sala estaba casi llena.