viernes, 31 de julio de 2026

El testigo - HBO: 10

Estoy empezando a verla y, por lo que entiendo, es una miniserie basada en hechos reales.

Trata de una mamá que fue asesinada en un parque. Su hijo lo vio todo y, de hecho, es el único testigo. Lo más extraño es que ocurrió en un lugar concurrido, pero como el parque es enorme, pasó en una zona que justo en ese momento estaba sola. Según muestran, en la escena estaban ellos tres: el asesino, la mamá y el niño.

La historia va alternando dos momentos con unos 10 años de diferencia: cuando él era niño y luego ya de adolescente. Se nota que el caso estuvo muy mal llevado por la policía: presionaban demasiado al niño y el papá, aunque no estaba del todo de acuerdo, lo terminaba permitiendo porque no sabía qué hacer.

Ya en la adolescencia, él lleva su vida bastante bien, pero sigue sin querer hablar del caso. Ahora lo están reabriendo y se ve que en el pasado él quedó muy decepcionado porque al primer sospechoso lo declararon inocente. Básicamente, la policía le tendió una trampa: lo presionaron para que “confesara” a través de una señora que se hizo pasar por alguien enferma con intenciones raras, y así pudo acercarse a él.

Son solo tres capítulos. En el último descubren quién es realmente el asesino y él lo acepta. De hecho, estaba en un psiquiátrico, asumió su condena, le pidió perdón al papá y en el juzgado dijo algo como que, por favor, le pidiera perdón a su hijo.

Entonces Alex (el chico que presenció todo) va con la psiquiatra Harper (no recuerdo su apellido) y le pregunta por qué lo hizo, porque le quedó esa duda: ya sabe quién fue, pero quería entender el motivo. Resulta que el asesino fue abusado por varias personas en el bosque cuando era niño y, al parecer, él mataba a mamás “felices”, mamás que cuidaban a sus hijos… como si fuera algo relacionado con lo que él nunca pudo tener.

Al final, las letras finales dicen que Alex y su papá (Andrés, creo) siguen juntos y viviendo en España. Todo esto sucedió en Inglaterra.

También mencionan que demandaron a la comisaría y a la alcaldía de ese lugar, porque al revisar expedientes (anónimos) descubrieron que este señor llevaba como 10 años matando gente. Hubo ocasiones en las que pudieron detenerlo y no lo hicieron por flojera o por no comprobar bien, y se cree que se pudieron evitar muchísimas muertes (hablan incluso de hasta 100). Hasta la propia mamá del asesino les llegó a decir algo una vez y tampoco le hicieron caso.

La demanda sigue abierta. En general, está muy buena.

Los no elegidos - HBO: 10

Rosy es una chica de unos 22 años que vive en un pueblito de Inglaterra, dentro de una comunidad cerrada y súper exclusiva: un grupo religioso llamado Los Seguidores de la Divinidad. Son de esas comunidades donde casi no entra nadie “de afuera”, y donde las reglas se llevan al extremo. Ella ni siquiera conoce la ciudad; sabe que existen los celulares, pero le han enseñado que son “cosas del diablo” y que no debe acercarse a eso.

Un día, durante una festividad, su hija se le pierde. Rosy entra en pánico y todo el mundo sale a buscarla. Al final la encuentran casi ahogándose… pero quien realmente la salva es un hombre que no pertenece a la comunidad. Aun así, el grupo termina adjudicándose el rescate.

Rosy está casada con un hombre tan ultrarreligioso como los demás. De hecho, en una reunión del culto, él denuncia a su propio hermano por tener un celular, y lo expulsan. Rosy no entiende cómo pudo traicionarlo, pero él lo justifica diciendo que era “lo correcto” porque el celular es del diablo. Encima, poco después lo nombran líder (justo por debajo del pastor principal).

El pastor general —Phillips— resulta ser un hipócrita total: predica pureza, pero es conocido por acosar a mujeres y por hacer justo lo que condena.

La historia se pone más intensa cuando el hombre que salvó a la niña aparece en casa de Rosy, justo cuando su esposo no está. Pide refugio porque, según él, la policía lo está buscando por algo que no hizo. Rosy, muerta de miedo, no quiere… pero algo en ella (entre gratitud y una atracción que no sabe explicar) la hace esconderlo en el granero.

Lo descubren, y Rosy intenta cubrirlo diciendo que creyó que él quería robar el auto. Al final, lo perdonan. De hecho, este hombre empieza a ganarse la confianza de todos: lo bautizan, se integra a la comunidad y termina convirtiéndose casi en la mano derecha del nuevo líder (el esposo de Rosy).

Con el tiempo salen cosas turbias: el líder es manipulable y tiene secretos (incluida una tensión sexual que el recién llegado usa para controlarlo). Y lo peor: Rosy va descubriendo que ese hombre no es “un tipo cualquiera”, sino alguien con un historial de asesinatos y manipulación.



Aun así, Rosy cae. Se involucra con él, intenta creerle, y hasta sueña con escapar y conocer el mundo fuera de la comunidad. Le pide que la lleve a la ciudad, que vayan a restaurantes, que empiecen una vida distinta… pero él no quiere irse. Ahí está protegido de la policía y, además, ya tiene poder.

Las cosas explotan: Phillips (el pastor) termina fuera del mando tras un desastre en el que muere alguien en un accidente de auto, y el asesino aprovecha para incriminarlo (Phillips estaba borracho y ni recuerda bien). A Phillips también le sacan más cosas: acoso, abusos y un montón de porquerías que su esposa, en el fondo, ya sabía.

Ya en modo thriller total: el asesino amenaza a la niña, mata al hermano, manipula a todos y la violencia sube de nivel. En algún punto lo capturan, pero la esposa de Rosy termina revelándole todo al esposo, con pruebas.

Rosy decide que ya no más: quiere irse con su hija. Intentan escapar y los persiguen. En una noche lluviosa, el esposo se enfrenta al asesino para darle tiempo a Rosy de huir.

En la parte donde te quedaste: Rosy es alcanzada dentro de la casa. La niña (Grey) está escondida entre unas rocas. El asesino intenta ahogarla, pero en el último segundo se frena, como si le pegara el remordimiento. Rosy aprovecha, se levanta, va por su hija y le suelta algo así como: “Si de verdad me amas, déjame ir con mi hija”.

Luego aparece el pastor actual con una pistola. El asesino intenta convencerlo: “mejor toma el celular, acuérdate del mandamiento ‘no matarás’, llama a la policía”. Pero cuando el pastor ve el celular, descubre el video que lo deja expuesto… y se derrumba.

Y la serie cierra con un giro: un año después, el gran líder de todos esos “borregos” termina siendo el delincuente.

El día de la revelación - Cinépolis: 9

La vi apenas anoche en Cinépolis: dura como dos horas y pico, y la verdad es que me sorprendió para bien.

Es una película muy bien hecha, con excelente producción. La historia es bastante básica, pero está bien contada. Se llama así porque, cuando por fin se descubre todo, una locutora de un canal de Kansas City anuncia: “Hoy va a ser el día de la revelación”.

Ahí es cuando dan a conocer que desde hace muchísimos años —desde la Segunda Guerra Mundial— se empezó a filmar la llegada de extraterrestres a la Tierra, y que Estados Unidos nunca lo había revelado. También se muestra cómo los maltrataban, y por eso esa “revelación” deja al planeta completamente pasmado.

¿Y cómo se llega a eso? Pues resulta que a dos personas, hace muchos años, les “inseminaron” (por decirlo así) ciertos conocimientos. Sin buscarlo, con el tiempo se fueron acercando hasta que se encontraron: una era locutora de radio del clima y el otro era agente de seguridad encargado de evitar que se robaran los datos… aunque al final él termina robándolos.

Él decide hacerlo porque siente que lo que están haciendo está mal: que están maltratando e incluso matando a los alienígenas. Como trae esa mezcla de conocimiento y sentimiento “implantados”, no puede evitar denunciarlo y sacar a la luz todas las cintas donde se ve cómo bajaban los extraterrestres.

Al final, ellos dos se encuentran y hacen que ocurra “el día de la revelación”. Tiene muy buenas escenas de acción. Y pues… eso es todo.

Cinépolis - La invitación: 10

 

Una pareja vive en un condominio. Él es un músico frustrado, medio “hijo de papi”, que se quedó con la casa y da clases de música, pero siente que su trabajo no vale mucho. Hace años que no toca en serio ni su órgano ni sus instrumentos. Ella, por su lado, pasa casi todo el tiempo en casa: estudió algo, pero por alguna razón no está trabajando.

Ellos se conocieron en un bar (eso lo vas descubriendo a lo largo de la película): ella estaba en una cita con otro, pero regresó, se toparon de nuevo… y ahí empezó todo.

Un día deciden invitar a sus vecinos, los del departamento de al lado (los separa literalmente una pared). La idea era conocerlos y, de paso, pedirles con toda la educación del mundo que bajaran el volumen… porque se oían muchísimo sus “ruidos sexuales”.

Pero aquí viene el giro: esos ruidos sí eran de ellos… pero no exactamente como uno se imagina. Resulta que formaban parte de una orgía que tenían ciertos días.

A partir de ahí, la reunión que empezó súper tensa—con nervios, hipocresías y mentiritas “sociales”—se va soltando. Cuando tocan el tema del sexo, todos empiezan a abrirse y poco a poco salen confesiones: cosas que les molestan de su pareja, inseguridades, dinámicas de poder… incluso los vecinos, que parecían súper abiertos y “sin rollos”, también traían sus propios problemas (uno imponiéndose al otro, etc.).

Y entonces sueltan la bomba: en realidad fueron porque les atraen. La esposa sabía que el vecino (interpretado por Edward Norton) la miraba desde la ventana, incluso cuando ella salía del baño; y a la vez, cada vez que se cruzaban en el elevador, Penélope Cruz notaba que él se le quedaba viendo el pecho. Total: entre “sabemos que ustedes son sexys” y “nos interesa”, les proponen ir más allá… y probar un intercambio de parejas (pero “de verdad”, no algo raro o forzado).

De ahí salen escenas bien hilarantes. Se ponen de acuerdo, intentan empezar… pero en pleno show a él le da un dolor de espalda que detiene toda la operación. Mientras tanto, en la cocina, ella está en una situación bastante intensa con Edward Norton, y eso termina detonando el gran detalle: la pareja “tranquila” llevaba más de un año sin tener sexo.

Con eso, se destapan muchísimas cosas íntimas y un montón de verdades que ya traían atoradas. Al final, los vecinos se van decepcionados porque no pudieron concretar nada con ellos.

Y la película cierra precioso: los dos se quedan juntos, él agarra el piano, empieza a tocar, ella se acerca… y se siente que, después de confesarse todo, se perdonaron y se reencontraron.

De verdad es una película completísima: muy buena, con música estupenda, y un guion que se siente listo para teatro. Te trae entre risas, sorpresas, angustia y drama de un momento a otro; es hilarante, triste y sorprendente a la vez.



Tenemos que hablar de Kevin - Amazon: 10

 
La vi en Amazon Prime.

La presentan de una forma súper caótica y desordenada, con muchos tonos rojos (que pueden recordar a sangre), pero también como a una especie de “festividad” con tomates. Aun así, entiendo que la intención era que quienes la viéramos sintiéramos una visión parecida a la de ella: confusa, intensa y difícil de procesar.

Según lo que vi, ella empezó organizando archivos y luego llegó a ser una gran ejecutiva. Creo que también era escritora o terapeuta (algo por ahí, medio irónico por cómo termina la historia). Después tuvieron a su primer hijo, Kevin.

Desde muy pequeño, yo sentí que Kevin tenía algo serio: un comportamiento tipo sociopático o, al menos, un problema fuerte a nivel emocional/neurológico. No conectaba con la gente, rechazaba a su mamá y no obedecía. De hecho, desde que ya podía comunicarse, no quería hablar ni seguir instrucciones.

Lo que empeoró todo fue que el papá siempre lo solapó. Nunca lo llevaron con un especialista. El papá era muy tranquilo y hogareño; la mamá, muy trabajadora. Pero Kevin tenía actitudes de maltrato y contestaciones muy agresivas, y como “familia civilizada” lo iban dejando pasar y pasar. Cada vez que la mamá le decía al papá “oye, esto no está bien”, él lo minimizaba: “así son los niños”, “así son los adolescentes”, etc.

Luego tuvieron una hija, y ella también fue maltratada por Kevin. Con el tiempo, las cosas se pusieron más graves: Kevin le dañó un ojo a su hermanita con una flecha; también se sospechaba que mató el conejo de la niña; y casi era un hecho que puso veneno en las tuberías del agua. Lo peor es que él siempre respondía con un cinismo impresionante, como si nada.

En una parte, compra un montón de candados para bicicleta (como 20). Le preguntan para qué, si ni bicicleta tenía, y él dice muy tranquilo que era para revenderlos.

Por lo que entendí, había un evento deportivo en la escuela un domingo. El viernes la mamá le propone salir a pasear el domingo y Kevin le dice que va a estar ocupado. Pero para ese momento él ya había escuchado a sus papás hablar de que “ya era hora” de sacarlo de la casa y meterlo en un lugar donde lo vigilaran, porque era peligroso para ellos y para su hermana.

Y entonces pasa lo terrible: él ya era muy hábil con el arco y la flecha. La mamá estaba en el trabajo cuando la llaman: algo estaba pasando en la escuela. Ella se va corriendo preocupada por él… y cuando llega, se da cuenta de que el responsable era Kevin. Sale orgulloso, con las manos arriba.

¿Qué hizo? Primero mató a su hermanita y a su papá. Luego se fue a la escuela, puso candado a las salidas, subió al segundo piso y desde ahí empezó a disparar flechas. No mató a más personas, supongo, porque se le acabaron las flechas.

Al final, la película te deja pensando en lo importante que es atender a tiempo las señales y buscar ayuda antes de que algo así crezca y explote. Siento que eso fue lo que faltó: cuando por fin iban a actuar, ya era demasiado tarde.

Pedro Páramo - Juan Rulfo: 9


Bueno, esto es un clásico: ya han hecho esta película antes, y apenas la estoy escuchando. Voy justo en esa parte “típica” donde el protagonista va camino a un lugar (Comala; hasta Sabina lo menciona en sus letras).

Total, llega un arriero/caminante y le pregunta si sabe cómo llegar a tal lugar. Se le pega en el camino y, entre charla y charla, le suelta: “Yo también soy hijo de Pedro Páramo”. Y el otro: “¿Cómo? ¿Tú también vas a ver a Pedro Páramo en Comala? Pues yo también soy su hijo… aunque, de hecho, casi todos en el pueblo lo somos”.

Cuando por fin llegan, Comala es un lugar solitario, como fantasmagórico. Y empiezan a pasar cosas raras: no “esotéricas” como tal, pero sí de fantasmas. Se aparece alguien, luego desaparece, aparece otra persona… y así.

Van saliendo varios personajes, incluido Abundio (el que lo acompaña al inicio del viaje). También están unas señoras que lo reciben y le dicen algo como: “Ya sabíamos que ibas a llegar”. Él se saca de onda y les dice que su mamá ya murió, y ellas: “Sí, sí… pero me avisó. Me dijo que llegabas hoy”. Incluso pareciera que ya tenían preparadas habitaciones (aunque todo esté vacío), como si lo estuvieran esperando.

Por lo que veo, la novela está armada con cambios de tiempo: de pronto se va a cuando Pedro Páramo era joven (cómo vivía con su abuelita y su mamá, cómo lo mandaban a hacer mandados, etc.) y luego regresa al “presente”. En una de esas, mencionan que Abundio (el que lo guió al pueblo) es sordo… y que está muerto. Y sí: el pueblo del que hablan es Comala.

Luego una persona le cuenta al hijo que Pedro Páramo estuvo “a nada” de ser su padre, por toda una historia con Dolores (su mamá) y un tal Osorio, medio brujo/lector de destinos. Osorio le dijo algo como que ese día no convenía porque “la luna estaba brava” y podía salir un embarazo. Dolores termina proponiendo que mejor se acueste con él (con el narrador), porque ella no iba a poder… y ahí se sugiere que, al final, un año después nació el hijo. También cuentan que Dolores odiaba a Pedro Páramo y un día le dijo que se quería ir con su hermana; él, como si nada: “Sí, vete con mucho gusto”. Y de ahí no supieron más… hasta que el hijo regresa.

También se habla de cómo Pedro Páramo se puso a trabajar para un tal Don Rogelio durante mucho tiempo (aunque no muy convencido). Edúviges le decía que ahí no iba a hacerse rico, pero sí iba a aprender.

Después, doña (D.) cuenta lo de Miguel Páramo: que siempre le avisaron que iba a morir por culpa de un caballo loquísimo. Un día el caballo pasa corriendo solo; ella sale y habla con Miguel… pero ya estaba muerto. O sea, habló con él después de muerto.

Más adelante describen un funeral/ceremonia en la iglesia y cómo el sacerdote no quería “encargarlo a Dios” porque decía que era una mala persona y no merecía perdón. Hasta que le dan monedas de oro (Pedro Páramo), y entonces el sacerdote cambia el discurso: que “tiene cómo pagar el perdón”… aunque él mismo dice que no lo perdona.

En otra escena, están comiendo y preguntan a una chica (Anita) si fue Miguel Páramo quien la violó. Ella dice que no está segura… pero “porque él me dijo: ‘soy Miguel Páramo’”.

También se detienen un buen rato en hablar de María (la que tuvo muchos hijos) y del padre Rentería (o “Rapiña”, como le dicen por ahí), y de que ella fue muy buena, pero él no pudo ayudarla. Ella se suicidó.

Luego resulta que quien atendió al protagonista fue Edúviges… pero Edúviges llevaba mucho tiempo muerta. Y se escuchan unos lamentos horribles. Le explican que en ese cuarto asesinaron a Toribio Aldrete, y por eso se oyen esos ruidos. Edúviges empieza a contar cómo pasó lo de Toribio.

Ahí entra Fulgor, el abogado/hombre de confianza de los Páramo (primero de Lucas Páramo, el papá de Pedro). Lucas decía que Pedro era un flojo sin futuro. Fulgor le dice a Pedro que están mal de dinero y llenos de deudas (con los Guzmán, los Aldrete, etc.). Entonces Pedro arma el plan: que Dolores va a heredar, así que le pide a Fulgor que vaya con ella, le pida la mano “para mí”, y que se casen mancomunados. Dolores (bien ilusionada) dice que sí. También negocian con el sacerdote (diezmo, altar dañado, etc.) y lo compran para la boda. Todo para quedarse con los bienes de Dolores y “liquidar” la deuda.

Con Toribio Aldrete traen bronca por límites de terrenos. Toribio ya puso cercas, y Pedro le ordena a Fulgor que las tiren y que le digan que ahora hay “nuevos acuerdos” porque Don Lucas ya murió. Y si se pone pesado, lo van a acusar de usufructo/robo.

Después aparece la historia de dos hermanos que terminan siendo pareja (sexual). Dicen que “no había de otra”: había que poblar el pueblo porque ya solo quedaban ellos, y lo demás eran puras almas que salen por la noche. No quieren que se sepa… aunque, según ellos, tampoco hay nadie para contarlo. En ese contexto, llega alguien a esconderse y cuentan que también aparece una viejita muy vieja y flaca.

Luego parece que rescatan de una plaza el cuerpo de Juan Preciado (el que vino a buscar a su papá). Pero la narración sugiere que, aun así, él “plática” con Dorotea; como si ambos estuvieran muertos. Dorotea le dice algo así como: “Ya déjate de miedos. Ponte a pensar cosas agradables, porque vamos a pasar mucho tiempo aquí enterrados”.

El libro va alternando: Juan Preciado y Dorotea están enterrados en la misma tumba y conversan sobre lo que pasó, mientras arriba se oyen cosas (vasos, lluvia). También se menciona cómo la gente seguía instrucciones de Don Fulgor (capataz/hombre fuerte), y la desconfianza que tenían de Pedro Páramo.

Luego cuentan cómo Pedro Páramo recibió la muerte de Miguel: hasta les decía a las lloronas que no lloraran tanto, que si fueran sus muertos llorarían menos. No hizo escándalo; solo pidió que mataran al caballo que tiró a Miguel, como si el animal también “pagara” y sufriera.

El padre Rentería reflexiona: se siente culpable por haber dejado que Pedro Páramo creciera con tanto poder en Comala. Muchas muchachas le contaban que Pedro se metía con ellas, y Dorotea incluso le dice que ella le conseguía chicas a Miguel Páramo (les avisaba cuando estaban solas, las citaba, las llevaba). Rentería se siente indigno; lo habla con su superior, y ni así se siente perdonado. Al final, se cansa y le dice a la gente que al día siguiente pueden comulgar: que “se les perdonan los pecados”.

Siguen en la tumba: Juan dice que tuvo un sueño donde otras personas le hablaban, y Dorotea le aclara que no es sueño: son las tumbas de al lado; con la humedad y lo viejas que están, “se levantan y empiezan a hablar”. Le dicen que quien se quejaba era la mamá de Lucas Páramo, que murió (creo) de tifo, y nadie quiso ir a su funeral.

Después se empieza a hilar lo de Susana (la esposa de Pedro Páramo): él decía que era la mujer más hermosa del mundo y que la perdió. Le encargó a Fulgor que la buscara. Luego le avisan que regresó Don Bartolomé San Juan con su hija Susana. Pedro siempre estuvo enamorado de ella, y Don Bartolomé no lo supo sino hasta tarde (y, si lo hubiera sabido antes, lo habría frenado, porque veía a Pedro como lo peor: infiel, asesino, etc.).

Cuentan que desde que Pedro perdió a su esposa y a su papá, empezó a matar a diestra y siniestra a quien sospechaba de algo, quedándose cada vez más solo, casi como un fantasma.

Hay una parte donde me confundo entre Don Lucas y Don Pedro, pero Fulgor le pide que “adopten” (o se queden con) Susana, y sugiere que el papá de ella debe desaparecer o irse lejos (a trabajar a minas), pero que no se la lleve.

Justina Díaz (la nana de Susana) aparece en un ambiente bien oscuro/penumbroso. Ella llega a ayudar, pero a la vez como que quiere a Susana y no la quiere; la intenta correr, pero sabe que no debe irse. Justina le avisa que murió Bartolomé. Yo sospecho que no murió “natural”, sino que lo mandaron matar (por órdenes de Pedro, vía Fulgor) para que Susana quedara huérfana y pudieran controlarla.

Susana también recuerda una escena de niña: su papá la baja con un columpio a un hueco de mina y le dice “más abajo, más abajo… ¿qué ves?”. Ella ve un esqueleto, casi polvo. Su papá buscaba dinero, pero solo encontraron restos.

Luego el tartamudo va a avisarle a Don Pedro Páramo que mataron a Fulgor unos revolucionarios que están reclamando tierras (incluidas las de Pedro). Pedro se preocupa, pero no deja de pensar en Susana y no entiende por qué ella no se siente “halagada” por él, si él dice que solo piensa en ella.

Siguen escenas: revolucionarios llegan a la casa de Pedro, se sientan a comer, le piden dinero. Pedro se los ofrece y les dice que pasen en una semana; al final les da el triple y hasta ofrece 300 hombres (el dinero ya no lo quiere de vuelta, pero los hombres sí).

Gerardo (otro asistente) se va a despedir esperando finiquito, pero Pedro no le dice nada hasta que Gerardo vuelve, apenado, a pedir dinero “para los viajes”. Le dan mil pesos y con eso se conforma.

Luego Gerardo regresa diciendo que ya se gastó el dinero de los revolucionarios. Pedro le insinúa que asalte un pueblo (hasta le da el nombre). Gerardo dice que no es correcto, pero termina con: “Oiga, siempre que vengo salgo con nuevas ideas”.

Describen cómo Susana está enferma, con miedo a la oscuridad, siempre acostada. Tuvo relaciones con Pedro, pero nunca se levanta: se queda escondida. Justina dice que no le dan el sacramento porque está “muy sucia” y que el padre Rentería no le quiere dar ni confesión ni comunión.

Luego muestran la agonía de Susana; no queda clarísimo de qué muere. El padre Rentería quiere absolverla, pero ella no quiere. Justina la asiste. Muere y están en los funerales.

Al final, se cuenta que se muere la esposa de Abundio (Refugio Cuquita). Abundio va a pedir ayuda y se pone a tomar para “que se le pase rápido la pena”. Medio borracho, se desvía y llega a la casa de Pedro Páramo, ya viejo, sentado afuera. Abundio le suplica ayuda, pero Pedro no le hace caso. Damiana, la ayudante, grita, le pone crucifijos y le dice que se aleje; Abundio no entiende nada.

Llegan unas personas, lo apresan y le quitan un cuchillo ensangrentado que traía en la mano. Abundio de verdad no sabe qué pasó. Y Pedro Páramo se queda ahí, en la puerta, esperando la muerte: se levanta y se va desmoronando como piedras… hasta convertirse en piedra.

Joan Brady - Te amo no me llames: 10


Yeri Devlyn es la protagonista y quien nos cuenta la historia en primera persona. Es una chica, hija de padres muy católicos de un pueblito de Nueva Jersey, que creció con mucha presión: tanto su mamá como su papá insistían en que “lo normal” era casarse y tener hijos.

Con los años, Yeri ve cómo su mamá, que era más sumisa, se va volviendo una mujer súper enérgica, y cómo su papá —un exmilitar de carácter fuerte— empieza a cambiar por una enfermedad que le hace perder la memoria, volviéndose más olvidadizo y dependiente.

Aunque nunca se corta del todo, desde sus 20 Yeri se distancia un poco de su familia (hubo roces, pero siguen en contacto). Se va a vivir y trabajar como mesera en un bar, y se queda en los cuartos de arriba.

Ahí entra Abi, su amiga, que le mete la idea de que en ese lugar hay gente que ha “hecho lana”, se ha acomodado, hasta ha logrado casarse. Yeri se deja llevar por esa esperanza y conoce a Jake Fletcher. Con Jake lleva cinco años, pero él ya la ha dejado plantada dos veces cuando hablan de boda (una vez, según ella, literalmente en el altar). Aun así, Yeri sabe que tiene una manera bastante mala de manejar las cosas y de presionar a la gente con el tema del matrimonio.

En paralelo, la novela toma un aire tipo “Cenicienta” porque Yeri estudió en una escuela de monjas y lo suyo siempre fue la música. En el fondo, sueña con ser compositora: escribe canciones y a veces las deja por ahí, como olvidadas.

El libro está narrado con una prosa tranquila y bonita, y maneja muy bien los tiempos: es claro, fluye, y aunque parece que ya podría terminar varias veces, sigue avanzando de manera que suma (para bien).

Una noche se le junta todo:

  • Jake vuelve a dejarla mal.

  • Su papá, en uno de sus episodios de olvido, provoca un incendio en la casa intentando matar a un bicho.

  • Abi le confiesa que está devastada porque le dijeron que está entrando en la menopausia y que quizá ya no podrá embarazarse.

  • Y además Abi —que siempre soñó con ser mamá— ha pasado por pérdidas y embarazos ectópicos.

En medio de ese caos, llega una banda al bar y toca una canción. Yeri se queda helada porque reconoce que es suya (algo como “el maldito día en que te conocí”). Entonces alguien se le acerca y le ofrece comprarle los derechos por $3,000.

Ahí aparece el barman que siempre la acompaña (al que le dicen algo como “garganta de embudo”) y le dice que no acepte así nomás, que él puede ayudarla. Resulta que años atrás él fue manager y colocó a varios artistas, así que Yeri decide confiar. Al final, la canción termina amarrada por $100,000, con contratos y hasta 60 centavos cada vez que suena en la radio. De la noche a la mañana, Yeri se vuelve millonaria.

Mientras tanto, Jake sigue apareciendo, llevándola a la cama, y ella se va resignando a la idea de que él nunca va a madurar lo suficiente para casarse.

Hacia el final, todo cambia: viajan a Los Ángeles para una entrevista; ya hay limusina, guaruras, y van con su mánager (el barman), además de Abi. En el aeropuerto se topan con Jake, quien le dice algo como: “¿y si empezamos de nuevo?”. Yeri está a punto de caer otra vez… pero la novela termina con ella eligiendo seguir adelante y subirse al avión.

lunes, 6 de julio de 2026

DTF San Luis: 10 - HBO

Resumen de la serie: DTF San Luis

La serie gira en torno a un famoso presentador del clima en una pequeña ciudad. Él tiene un amigo cercano, un hombre corpulento y con un bigote prominente, a quien considera como un hermano.

El conflicto y el asesinato

La trama comienza cuando el presentador del clima descubre una aplicación llamada "DTA San Luis". A través de ella, se entera de que su amigo está teniendo problemas en su matrimonio y busca ayuda externa. Poco después, el amigo aparece muerto. La investigación revela que no fue una muerte natural por un paro cardíaco, sino un asesinato: alguien le suministró una sustancia tóxica en una bebida.

La investigación

Las autoridades encuentran pruebas clave en la escena del crimen, incluyendo una bicicleta inusual y registros de mensajes telefónicos. Durante la investigación, sale a la luz una red de engaños y relaciones complicadas:

  • El presentador del clima confiesa que él y la esposa de su amigo habían tenido una aventura tras sentirse atraídos mutuamente desde que se conocieron.

  • El fallecido estaba obsesionado con su esposa y, aunque ella intentaba alejarse, él seguía presionándola.

  • El presentador del clima también revela que su amigo, en un intento por recuperar a su esposa y cumplir fantasías, había intentado involucrarlos en dinámicas de pareja complejas.

El giro de los acontecimientos

Tras varios episodios de sospechas y falsas pistas, se descubre la verdad sobre la muerte:

  • Se revela que el fallecido había contratado a alguien para hacerse pasar por otra persona en internet con el fin de subirle el autoestima a su esposa, un plan que terminó mal.

  • El desenlace final revela que no se trató de un homicidio a manos de un tercero, sino de un suicidio.

  • El hombre, al sentirse físicamente deteriorado, rechazado por su esposa y profundamente decepcionado al encontrarla en una situación comprometedora con su hijastro, decidió quitarse la vida ingiriendo la sustancia tóxica.

La serie concluye con la resolución del caso y la sorpresa del detective encargado, quien no esperaba que el presunto asesinato resultara ser un acto de autodestrucción por decepción personal.

lunes, 25 de mayo de 2026

Unfamiliar: 9 - Netflix

 
La doble vida y el plan de infiltración La historia sigue a una pareja con una hija que, desde hace mucho tiempo, se dedica secretamente a hacer "trabajos especiales" (como secuestros y asesinatos). Al parecer son gente del gobierno o de la mafia, pero nadie conoce su otra vida.

Todo empieza cuando una persona se dispara a sí misma en la rodilla y se acuchilla en el costado a propósito. Lo hace para que esta pareja vaya por ella, la rescate y la encierre en uno de sus búnkers. Estando ahí, esta persona infiltrada se da cuenta de que el hombre anda haciendo cosas raras (como tomar huellas), aunque parece que él ya sabe que está siendo observado y, aun así, lo hace.

La revelación: El pasado en Bielorrusia A medida que avanza, la serie se pone muy buena porque empiezan a cambiar todo lo que creías saber. Para empezar, resulta que la pareja protagonista, encargada de los "trabajitos", no eran hermanos como aparentaban, sino que eran esposos; en una escena queda claro cuando se empiezan a dar con todo.

En resumen, el origen del conflicto se remonta a hace 16 años en Bielorrusia, cuando esta pareja fue testigo de una traición. Un jefe ruso, llamado Colef, iba con su amante, Katia, que estaba embarazada. En ese momento hubo una traición por parte de ella, y él, en venganza, le hizo tragar veneno (o ácido) para matarla, sin importarle que estuviera esperando a su hijo.

El rescate secreto Durante ese ataque, la pareja protagonista había salido a hacer un mandado. Cuando regresaron, hubo un tiroteo; Colef y su gente se fueron, dejando al esposo de la pareja protagonista (que era médico) encargado de limpiar la escena del crimen y deshacerse de los cuerpos.

Al quedarse solo, el médico se dio cuenta de que el bebé aún estaba vivo. Así que, con Katia agonizando, le hizo una cesárea y sacó a la niña (Mina). Además, al limpiar el lugar, descubrió que también podía salvar a Katia, y lo hizo. A los demás les hicieron creer que tanto la madre como la niña habían muerto.

La conspiración y el desenlace Así pasaron 16 años, y la serie se envuelve en el conflicto de la mafia y el descubrimiento de la verdad. Toda la trama trata de cómo Colef tenía vínculos con la policía de Berlín y era controlado por un alto funcionario de Rusia (cuya mujer iba a ser embajadora en Berlín). Colef descubre que su hija nunca murió y quiere recuperarla, a pesar de que él mismo intentó matarlas aquel día. Katia, por su parte, también descubre la verdad y el engaño de la pareja protagonista.

Al final, la misma mafia y su propio jefe terminan matando a Colef por todos los errores que cometió, especialmente por haber dejado viva a Katia.

Un final abierto La serie terminó de un modo muy especial, como si fuera a continuar. Katia hace un acuerdo con la policía y entrega a la pareja protagonista, quienes terminan arrestados. Al parecer, los vendió para poder quedarse por fin con su verdadera hija, Mina, y ambas se escapan juntas. La niña nunca supo la verdad, pero quiero pensar que Katia se lo habrá contado.

Terminó muy chingón, porque dejaron todo sobreentendido.

Sin buenas intenciones: 8

 

La junta y el escape La vi en Netflix. Trata de un hombre de origen afroamericano que, después de cumplir cinco de sus 15 años de condena en la cárcel (por agresión o creo que por asesinar a alguien), tiene derecho a solicitar prisión domiciliaria por buen comportamiento. Él se comporta de una forma muy pasiva con todos, hasta con el guardia que lo acompaña. Sin embargo, uno de los miembros de la junta que debía decidir su caso le dice que es un narcisista hipócrita y que no cree en él. Como la votación debía ser unánime, obviamente le niegan la libertad. Entonces, en el camino de regreso a la prisión, asesina a los guardias que lo trasladaban y se escapa.

La primera víctima De allí, va directo a la casa de su ex y la mata al descubrir que ella le había sido infiel, rompiendo la promesa de que lo esperaría durante esos cinco años.

El refugio "casual" Luego del ataque, escapa y termina en la casa de otra mujer que, extrañamente, lo trata bien y lo deja pasar. La verdad es que ahí sí está medio raro lo que hizo la señora, sobre todo porque ella era fiscal. Su esposo no había llegado a casa y luego nos damos cuenta de que no iba a llegar.

El caso es que su llegada a esa casa no fue casual. Él fingió un choque porque, en realidad, se dirigía específicamente a ese lugar. Había encontrado en el basurero de su ex un ticket que revelaba quién era su amante, y resultó ser el esposo de esta mujer.

La verdadera venganza y la lucha final El esposo no había llegado a su casa porque se había ido a ver con la ex de él ese mismo día (a quien el protagonista acababa de asesinar). Entonces, el protagonista fue a la casa del amante para vengarse y matarlo, pero ahí solo encontró a la esposa.

Solo que la esposa le salió muy luchona y de eso trata el resto de la película: de cómo estuvieron peleando y cómo él trataba de no matarla rápido para poder disfrutar, digamos, de su agonía y de su venganza. Para complicar más las cosas, ella tenía que proteger a sus dos hijos (un bebé y una niñita). Durante toda esta tensión, también llega de visita una amiga de la esposa, quien lamentablemente también termina muerta.

Proyecto: Fin del mundo: 8

 

La amenaza Bueno, pues la protagoniza Ryan Gosling y es un blockbuster. Supuestamente, el Sol fue contaminado por unas cosas raras, lo que iba a provocar que en 30 años la temperatura de la Tierra bajara entre 10 y 15 grados, con todos los desastres que eso pudiera generar.

La misión Para solucionarlo, reclutan a un profesor experto en biología molecular que tenía una forma muy especial de hacer sus investigaciones. Lo envían al espacio junto con otros especialistas para detectar cuál era ese virus que estaba contagiando al Sol y poder revertirlo.

El encuentro espacial La historia es como una nueva versión de E.T., el extraterrestre. Resulta que, estando allá arriba, sus dos compañeros de viaje mueren por alguna razón. Es entonces cuando el protagonista conoce a un hombre como de piedra, un ente con el cual estuvo conviviendo mucho tiempo y al que le terminó agarrando cariño.

El desenlace y la opinión Al final, el protagonista logró revertir el problema de la Tierra, pero decidió no regresar. En su lugar, se quedó a dar clases de biología molecular en el planeta de este ser (que creo que se llamaba Hidra).

Pues no sé, siento que le faltó algo a la película. Se ve que le invirtieron mucho presupuesto, pero le faltó punch; el final estuvo fatal.



Turbulencia - Pánico en el aire: 10

 
El inicio del viaje Tú y tu esposa van de luna de miel y el paquete incluye un viaje en globo aerostático. Llegas y hay un señor, que es experto en globos, que les dice: "Pues mira, estoy esperando a una pareja más, pero no llega, así que vámonos". El esposo le reclama: "Oiga, yo contraté el paseo de forma exclusiva para nosotros", pero el señor no le contesta. Ya estaban a punto de volar cuando llega una muchacha sola y, a regañadientes, el esposo acepta que suba. Ya en el aire, durante el trayecto comentan cómo se maneja la cuestión del globo.

La tensión y el chantaje El caso es que la situación se empieza a poner tensa allá arriba. Resulta que esta chica anda extorsionando al chavo, porque la noche anterior él se había acostado con ella (se la había echado). En el trayecto se muestra cómo ella lo planeó todo intencionalmente: lo grabó y lo extorsionó con $500,000 dólares. Resulta que él había ordenado un recorte de personal muy desalmado que provocó que el padre de esta mujer se suicidara. Por eso, ella planeó toda esta venganza.

El caos en el aire El caso es que se armó la friega allá arriba. El primero en caer, por decirlo así, es el pobre viejito. Estaba reparando uno de los hilos que se jalan para que el globo suba o baje (el cual la chica ya había cortado previamente), y ella lo empuja. La chica estaba molesta porque el chavo negaba todo diciendo: "no es cierto, no es cierto", pero ella tenía muchas pruebas para demostrarlo y se las iba revelando poco a poco.

Cae el señor y luego ella acuchilla al muchacho. En respuesta, el muchacho le pega con el extintor en la cabeza y la mata.

La revelación y la traición Luego, la esposa encuentra en el celular de él un video donde, de plano, se ve que él sí se acostó con la muchacha. Entonces ella le dice: "Oye, me estás mintiendo", y el ambiente se pone pesado. De pronto, el globo aerostático se desfonda porque había sufrido golpes contra la montaña y la esposa se cae. Él duda por un momento, pero luego la rescata.

Sin embargo, después de salvarla, él se empieza a descarar. Le empieza a decir que ella es una simple maestra de primaria y él es el heredero de unas fábricas, portándose como un total c***** con todo lo que decía. Ella, sorprendida, le dice que quiere el divorcio.

La caída final De pronto empiezan a forcejear y él cae en el hueco del globo. Él le ruega: "¡Ayúdame, así como yo te ayudé y toda la cosa!". Pero ella agarra el cuerpo de la muchacha y lo avienta por el mismo hueco, cayendo sobre él y haciendo que ambos se precipiten al vacío.

Para llegar a este punto, pasaron miles de peripecias: primero eran cuatro, luego tres, luego dos. Atravesaron hasta una tormenta, se habían golpeado, se había hecho un hueco en el globo y cuánta cosa más.

El desenlace El caso es que, cuando sucedió todo eso, ya estaban sobre una planicie. El globo iba bajando y se ve cómo, con mucho trabajo y aporreándose, ella logra descender. Luego, quema todo.

De verdad que hace mucho tiempo no veía una tan buena película de suspenso y acción.

martes, 17 de febrero de 2026

Ensayo sobre la ceguera: 10 - Saramago


Muy al estilo de Saramago, con ese gusto por describir con detalle cada situación, la historia comienza con un hombre de mediana edad que está detenido en un semáforo, esperando a que cambie de rojo a verde, cuando de pronto se queda ciego sin saber por qué. Un desconocido se acerca, lo ayuda a bajar del coche y lo acompaña hasta su casa, donde, por lo que entiendo, hay un ascensor. El hombre no quiso que este sujeto entrara a su casa porque temía que le robara algo, así que se quedó en la entrada, fue tanteando todo a su alrededor y logró sentarse porque conocía el lugar. Cuando su esposa llegó, le contó lo ocurrido y se dieron cuenta de que el hombre que lo ayudó se había robado el coche.

La esposa lo lleva entonces con un médico. El médico lo revisa a fondo, pregunta por sus antecedentes familiares y médicos, y le hace una exploración muy minuciosa de los ojos, pero no encuentra nada extraño. Luego, al llegar a casa, el médico se queda mucho rato dándole vueltas al asunto, consulta libros, comenta con su esposa y, de pronto, tiene la sensación de que él también va a quedarse ciego. Y así pasa: mientras está ordenando sus libros deja de ver primero sus propias manos y luego, poco a poco, lo demás.

Por otro lado, el hombre que robó el auto pasa mucho tiempo sintiéndose mal por lo que hizo. Es un ladronzuelo, no es la primera vez que roba algo; en este caso fue el coche, y vive con miedo de que la policía lo encuentre, así que se cuida mucho. Pero un día, al bajar del auto, se queda ciego de la misma manera: con esa misma ceguera blanca, lechosa, como si se pegara al ojo, no una oscuridad negra.

También se cuenta, en un tono un poco chusco, la historia de una prostituta que va a hacer su trabajo y que, además, disfruta mucho de lo que hace. Después de gemidos, placer y todo lo demás, justo cuando ya se va, se queda ciega, o eso es lo que se narra. Y también habla del caso de un niño.

En ese punto ya tenemos al médico, al primer ciego, al ladrón que robó el auto, al niño y al médico que “se contagia” (así lo plantea el libro). El médico lo reporta a la secretaría o ministerio de salud, y el responsable de salud pública decide tomar medidas drásticas: va a declarar una cuarentena.

Llevan a seis personas a cuarentena a lo que parece ser un manicomio o centro psiquiátrico. Ahí encierran al primer infectado, el del semáforo; a la prostituta; a un niño; al médico; y la esposa del médico, que se hace pasar por ciega para poder acompañar a su marido. Los dejan allí y el libro se enfoca en describir cómo es la vida entre ellos. La esposa del médico no ha dicho que puede ver, finge ser ciega para quedarse con él. Les advierten que, si intentan escapar, los matarán; no podrán salir hasta nuevo aviso, hasta que se entienda qué está pasando.

Quedan prácticamente abandonados a su suerte: ellos mismos tienen que organizarse para ver qué comen, qué cama ocupa cada uno, cómo se distribuyen en ese espacio grande. Al principio solo son seis, pero poco a poco sigue llegando más gente, hasta diez más. Cuando llegan nuevos internos, les piden que se presenten con un número: “uno, soy tal persona”, pero en realidad dicen cosas como: uno, soy policía; dos, soy ayudante de consultorio; tres, ayudante de farmacia, y así van presentándose.

He avanzado ya varios capítulos, y lo siguiente que ocurre es la primera muerte: uno de ellos se hiere el pie y empieza a desangrarse. Él piensa: “voy a arreglar esto, no creo que me maten por salir solo”, y decide ir a buscar comida. Al hacerlo, lo matan: es la primera víctima. Después, los internos intentan organizarse para enterrarlo, pero desde fuera no quieren darles una pala porque tienen miedo. Se asustan mucho con la primera muerte, y tras mucha insistencia terminan por darles algunas herramientas, como una pala, para poder enterrarlo. Saramago describe todas las dificultades de enterrar a alguien siendo ciegos, mientras el cuerpo se llena de moscas. Da la impresión de que al final ni siquiera logran enterrarlo correctamente.

Empiezan también las sospechas sobre la esposa del médico: algunos se dan cuenta de que ella en realidad no está ciega, que no está “contagiada”. Uno de ellos se lo dice directamente y añade: “no te preocupes, no voy a decir nada, pero tú no estás ciega”.

Conforme sigue llegando más gente, exigen más comida. Se arma una especie de mitin o protesta improvisada, y en medio de eso les disparan a seis personas más. En los capítulos siguientes se va describiendo su vida cotidiana: las discusiones, la convivencia, cómo se van adaptando a la rutina y cómo no dejan de llegar nuevos ciegos.

Están en una especie de pabellón con una fila de cuatro cuartos a cada lado, y en cada uno caben unas veinte personas; en total son ocho cuartos, para unas 160 personas. En el punto en que voy leyendo, ya van llegando alrededor de 60, y más adelante mencionan que ya hay 240 personas en ese lugar. Los mandos de afuera acaban concluyendo que es mejor matar a los ciegos porque son demasiados; según ellos, estar ciego es casi lo mismo que estar muerto.

Durante muchas páginas, Saramago se dedica a describir la convivencia de manera muy minuciosa, con esa habilidad que tiene para fijarse en los detalles más pequeños, casi insignificantes, pero reveladores. No en vano escribió algo así como un “Manual para subir escalones”: se deleita en lo cotidiano, en lo que parecería inocuo.

Retomando la lectura, lo que complica todo es la llegada masiva de más ciegos: el número crece, hay muchos en cama y otros tantos tirados fuera de ella. La comida empieza a escasear y se convierte en un problema central. El grupo encargado de ir a recoger la comida decide que ya no la entregará gratis: empieza a pedir algo a cambio. Primero exigen joyas, y después, mujeres.

Al principio, las mujeres se niegan, pero poco a poco algunas empiezan a ir. Hay mujeres que sorprenden, como la esposa del médico, la única que ve: su marido pensaba que ella no aceptaría, pero ella finalmente dice que sí, que es libre de decidir qué hacer con su cuerpo. También ella, viendo con sus propios ojos lo que pasa, alcanza a observar una escena muy íntima: en una cena relativamente tranquila, ve cómo la prostituta, la chica de los lentes oscuros, se mete con naturalidad en la cama del médico y hacen el amor de una forma muy tierna. La esposa del médico, que ve todo, al final se limita a abrazarlos y, de alguna manera, los perdona y los comprende.

A estas alturas ya se han formado claramente dos bandos: el grupo de los “buenos” y el grupo de los “malos”. Entre estos últimos hay un jefe de ciegos particularmente cruel. Saramago describe con bastante crudeza lo que hacen con las mujeres. La esposa del médico tenía escondidas unas tijeras en una pared, sin que nadie se diera cuenta —solo ella podía verlas—, y un día, durante uno de esos abusos, las usa para matarlo: le clava las tijeras en la garganta justo cuando él está terminando el acto sexual; así, mientras eyacula en la boca de la mujer, también comienza a desangrarse y muere.

Tras su muerte, el grupo discute qué va a pasar ahora, porque otro ciego asume de inmediato el liderazgo del bando de los malos. Reconocen, en el fondo, que la muerte del jefe era el deseo de todos, aunque solo una persona haya ejecutado el acto. Otras, en cambio, se quejan: dicen que, por culpa de quien lo mató, ya no compartirán la comida y muchos morirán de hambre.

Las muertes continúan por diversas razones, junto con incidentes menores, hasta que ocurre algo decisivo: después de matar al jefe, el grupo de los malos se vuelve aún más tacaño con la comida. Entonces, una de las mujeres, que tenía guardado un encendedor, prende fuego al cuarto de los malvados. El incendio se extiende y, al final, el lugar queda destruido.

Una vez que quedan “libres”, ya no están los soldados vigilando. Varios han muerto, pero el grupo principal logra salir: van juntos el médico, su esposa, el niño, la chica de los lentes y alguna otra persona que ahora no recuerdo bien. Todos quieren regresar a sus casas, pero pronto se dan cuenta de lo difícil que es: no recuerdan bien las direcciones, las calles están irreconocibles y el caos es total. Aun así, una de ellas, creo que la chica de los lentes negros, logra llegar a su antigua casa gracias a que la esposa del médico puede ver y la orienta. Cuando llegan, ya no está su familia, no se sabe qué fue de ellos, y hay otra persona viviendo allí.

Entienden entonces que, para encontrar comida, tienen que moverse todos juntos. Saben que si salen, no es seguro que puedan regresar al mismo sitio, porque la ciudad es un laberinto de ciegos. Pasa que un grupo sale a buscar algo y, si por pura suerte logra regresar, ya encuentra a otra gente ahí, también perdida, que se ha ido acomodando donde puede.

Siguen su búsqueda y, con dificultad, guiados por la única que ve, logran encontrar la casa de la chica de los lentes, la prostituta. Allí encuentran a una señora que ya se había instalado en el lugar, porque lo encontró vacío y lo ocupó, como muchos hacen ahora. Cuando llega la verdadera dueña, le pide entrar y, al final, conviven como si nada. Esta señora es muy celosa con la comida, como es lógico, porque es lo más valioso en ese momento. Le preguntan cómo se ha alimentado y ella explica que tiene gallinas y conejos. Los conejos comen hierba, pero las gallinas, además, se han acostumbrado a comer carne humana: picotean los cuerpos.

A lo largo de todo esto hay muchas reflexiones sobre la vida, sobre la ceguera y sobre cómo cambia todo cuando uno deja de ver: cambian los puntos de vista, cambia el amor, cambian los gustos; lo que antes te gustaba, ya no. También se muestra la relación entre el médico y la prostituta: él se acostó con la chica de los lentes, y, después de hacer el amor, ella la acaricia a la esposa del médico; desde entonces, las dos mujeres se vuelven muy unidas. Alguien le pregunta por qué, y la respuesta es algo así como que la siente casi como una hermana, o tal vez porque “se echó al marido”, así se lo dice.

Sigo avanzando en el libro y el relato continúa describiendo su día a día: finalmente logran dar con la casa del médico, del primer ciego. Explican cómo encuentran algo de agua, cómo recorren las calles llenas de perros, ratas muertas, basura. Un día cae la lluvia y todos la aprovechan para bañarse y recolectar agua, porque casi no tienen. Poco a poco, cada uno va identificando su propia casa por lo que toca, por los recuerdos que le evocan los objetos. La gran ventaja es que cuentan con una persona que ve. Ella incluso reconoce el lugar donde estaba el semáforo en el que el primer hombre se quedó ciego.

Cuando llegan a la casa del médico, conocen a un escritor que ya se había instalado allí antes. Él cuenta que ha seguido escribiendo prácticamente a tientas y se sorprende mucho al descubrir que hay una persona que nunca perdió la vista.

La novela concluye con todos reunidos en la casa del médico: los cinco que han estado juntos casi todo el tiempo —el niño, la chica de los lentes (la prostituta), el médico, su esposa que ve— y el escritor, que ya estaba viviendo allí. Conviven con él y el relato se encamina hacia la idea de la esperanza, de la posibilidad de volver a ver. Uno de los personajes, el tuerto, le declara su amor a la prostituta y le dice que, en realidad, no quiere que todo vuelva a la normalidad: le gusta cómo están viviendo ahora, porque si todos recuperaran la vista quizá ella ya no lo elegiría a él, y tal vez él tampoco a ella. La historia cierra con esa declaración de amor y con la sensación de que van a seguir juntos.

Las peripecias continúan: siguen visitando casas gracias a la guía de la esposa del médico, que puede ver, y se describen situaciones terribles relacionadas con la falta de comida. Hasta que, un día, alguien grita: “¡Veo, veo!” y, poco a poco, los demás también empiezan a recuperar la vista. Y así, después de dedicar páginas y páginas, cientos de hojas, a describir con detalle los incidentes y la conducta de los seres humanos en medio de la ceguera, Saramago remata la novela en apenas unos párrafos: todos comienzan a ver de nuevo y, al final, el libro cierra con la frase de que, al voltear, “la ciudad seguía ahí”.


Río largo y brillante: 9 - HBO

 

Amanda es la protagonista de esta serie. Ella es policía, su trabajo es vigilar la seguridad pública, no hacer labores de investigación, pero se mete muchísimo en el caso… y ya se entiende por qué: su hermana es una de las chicas involucradas.

Viven en una ciudad muy sombría, llena de drogas, una ciudad rara, muy extraña. Hay una zona con muchos picaderos, pero sobre todo hay muchísimas mujeres menores de 30 años que viven en la calle y se prostituyen para poder subsistir. Últimamente ya han matado a tres chicas por exceso de insulina, sin ser diabéticas. Y, además, la hermana de Amanda lleva dos meses desaparecida.

A lo largo de la serie se van mostrando pasajes del pasado de ellas dos. La mamá murió también por sobredosis. Amanda vive con un niño, cuyo papá es irresponsable y ni siquiera quieren pedirle nada. En ese momento tiene problemas para pagar una colegiatura de creo que $3000 al mes, o sea, unos $60,000 al año, muchísimo. Ya no se puede sostener, así que lo van a sacar de esa escuela y lo van a meter a una pública.

También se ve cómo, cuando muere su mamá, hace muchos años, las dos hermanas, Amanda y su hermana, eran muy unidas. Sin embargo, la hermana cayó en las drogas igual que la mamá. Aunque a veces logró levantarse, últimamente volvió a caer. Amanda tiene cierto remordimiento porque ambas prometieron cuidarse desde que su mamá murió. Ella, enojada, la corrió de la casa diciéndole que si seguía drogándose la iba a sacar… y la sacó. Además, la hermana se robó un collar de oro de San Judas que era de su mamá, y eso las dejó peleadas. Amanda quiere encontrarla para decirle que ella es mucho más importante que ese collar.

Al final, resulta que sí encuentra a su hermana. Cuando llega a la casa donde le reportan que está, ve una camioneta roja y se sorprende mucho, porque la persona que pasó a buscarla, la que se ve en la cámara, es su papá, a quien casi no veían desde que eran muy chicas, porque las había abandonado. Él ahora está arrepentido. Cuando abre la puerta, se encuentran con su papá y con la hermana de Amanda ahí.

Resulta que desde el día en que él la recogió, se la llevó a su casa, la encerró y la ayudó con su rehabilitación. Ella ya lleva bastante tiempo ahí, rehabilitándose, y está embarazada. Además, la serie muestra que Tomás, el chavito, en realidad no es hijo de la protagonista, sino de su hermana. Como ella era muy drogadicta, no iba a poder hacerse cargo del bebé, y Amanda se quedó con él. Tomás no sabe que Amanda no es su mamá, y tampoco sabe que tiene una tía.

Por otro lado, las investigaciones apuntan a que el asesino de las mujeres —porque vuelven a matar a otra chica que se llama Paula— podría ser Truman, su mejor amigo. Él ya “demostró” que no es, pero a mí, como espectador, no me convenció; siempre tuve sospechas de él. Ahí va la serie construyendo la duda.

La miniserie termina revelando que el asesino, con quien sí sospeché, resulta ser el mero jefe de detectives. Lo descubren gracias a una foto universitaria, y se ve que en su refri tenía mucha insulina. Siento que el final fue como que le invirtieron muchísimo a la trama y cerraron de forma muy obvia. No es que terminara rápido, pero sí muy evidente.

Durante el último capítulo, este tipo de series normalmente acaba y punto, pero aquí se dieron varios minutos para temas más “románticos”, por decirlo así: reconciliaciones, pláticas, aclaraciones, cosas que ya se intuían durante la serie, pero que ellos se tomaron el tiempo de mostrar.