lunes, 8 de diciembre de 2025

Zootopia: 9 - Cinépolis


Pues esta secuela conserva igual su espíritu chingón. Ahora se trataba de esclarecer por qué las serpientes nunca habían podido vivir en Zootopia, y por lo que se vio ahí fue por un malentendido que difundió, pues, un tipo como de gato montés, alguien adinerado. Se descubrió que el verdadero título de propiedad de las tierras de las serpientes lo tenían ellas, pero se los arrancaron para quedarse con los terrenos. Al quedarse con los terrenos, expulsaban a las serpientes y encima les echaban la culpa de varias cosas, así que eran odiadas hasta que todo se esclareció.

En este caso, la coneja y el zorro otra vez fueron los únicos que tuvieron la visión, aun contra todos, y fueron tras el responsable. Fueron a ayudar a la serpiente porque nadie les creía. Película muy cotorra, con buenos chistes, bien tratada —más bien, bien dirigida, por decirlo así—. Muy buena.

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