lunes, 24 de agosto de 2009

Fracasomanía.

“El termino (fracasomanía) indica más que nada el desconocimiento del bagaje de experiencias transmitidas del pasado; y la convicción de que todo lo que se ha hecho se ha transformado en un fracaso. A esta altura lo único que se puede hacer es importar cosas, valores, actitudes del exterior, sin tratar de aprender de la experiencia propia. Algunos de estos temas emergen en la discusión de la teoría de la dependencia. Me parece que falta la capacidad para aprender de las experiencias del pasado. A los jóvenes latinoamericanos se los envía a estudiar en las universidades estadounidenses o europeas, y a su retorno creen saber y conocer todo, sin haber aprendido nada de la experiencia de los ancianos que siempre han vivido en América Latina. Debido a lo que han aprendido en Harvard, Princeton, Munich u Oxford, creen saberlo todo y no tener nada que aprender de los viejos. La ausencia de intercambio entre las viejas y jóvenes generaciones es otra forma de “fracasomanía”. A veces, también he utilizado la palabra fracasomanía en tono sarcástico para definir la figura del consultor de las reformas, que aporta nuevas ideas y nuevas propuestas sin observar la realidad ni la experiencia del país en el cual se aplican las reformas”.

Nora, segundo lugar en el concurso de asignación de plazas.

... y parece que fue ayer cuando mi hermanita tomaba mi mano y la llevaba a uno que otro convivio que en el Conalep se realizaba... pero aunque suene a canción, neta que cómo han pasado los años. Ahora ella con veintitantos, recién egresada de la Normal de Bacalar, presentó hace una semana un examen para tener derecho a una plaza en el famoso sindicato de educación SNTE, y tal como consta en el sitio Web respectivo, quedó en segundo lugar, lo cual me llena de un orgullo y felicidad.

Terminator 3: 8.

"La rebelión de las máquinas" es un slogan obvio para quien conoce la serie. Esta número tres, francamente no ofrece nada nuevo, excepto los efectos y el sonido mejorado, pero en lo importante, la historia es mediocre.

La decisión más dificil: 11 !


Cameron Diaz y Alec Baldwin protagonizan esta impresionante historia con un título adoc. Sara y Brian llevan una feliz vida en familia hasta que a su hija le diagnostican leucemia. Con la intención de salvarle la vida, el matrimonio decidirá entonces concebir otro hijo genéticamente seleccionado para que se convierta en el donante perfecto. Sin embargo, su convivencia sufrirá un revés cuando precisamente su hija menor, cansada de someterse durante años a complicadas y dolorosas pruebas médicas, interponga una demanda contra sus padres solicitando el derecho a decidir con qué fines es utilizado su cuerpo.

Se cuestiona ampliamente la desición que los padres tienen sobre sus hijos, asi también lo complejo que es actualmente el uso de la ciencia en beneficio de la medicina, sobre todo cuando hay que decidir sobre a quien beneficiar y a costa de quien.

lunes, 3 de agosto de 2009

Las mil y una noches.

Cuentan —pero Alá sabe más— que hace algún tiempo cierto sultán cabalgaba hacia la meca
Con su séquito, y en el trayecto se encontró a un decrépito asceta que plantaba una palmera a la
orilla del Camino. el sultán desmontó y se dirigió a éste en estos términos:

—¡Pero viejo! ¡Usted ya es un anciano! Ya no alcanzará a ver crecer este joven árbol, menos a saborear sus dulces frutos.

A lo que el viejo, impasible, le respondió:

—Plantaron y comimos. Plantemos, para que coman.
El sultán se admiró de tan grande generosidad y le entregó cien monedas de plata, que el anciano tomó haciendo una zalema, y luego dijo:

—¿Has visto, ¡oh, rey!, cuán pronto ha dado fruto la palmera?

Más y más asombrado, el sultán, al ver cómo el ingenioso
viejo tiene sabia salida para todo, le entrega otras cien
monedas. Éste las besa y luego contesta prontamente:
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—¡Oh, sultán!, lo más extraordinario de todo es que
generalmente una palmera sólo da fruto una vez al año y la
mía me ha dado dos en menos de una hora.

Maravillado está el sultán con esta nueva salida, ríe y exclama
dirigiéndose a sus acompañantes:

—¡Vámonos! ¡Vámonos pronto! Si nos quedamos aquí más
tiempo, este buen hombre se quedará con mi bolsa a fuerza
de ingenio.

He querido iniciar con este pequeño relato para dar una muestra de la belleza, la riqueza narrativa, la sabiduría y el buen humor que impera en Las mil y una noches—o, como los puristas prefieren, Las mil noches y una noche—. Se trata de una compilación de cuentos y leyendas árabes, cuyo antecedente es otra colección, de origen persa: Hazar Afsanao Los mil mitos, llamada exóticamente por los árabes Alf layla wa-layla—esto es, «mil noches y una noche»—, cuyos manuscritos más antiguos datan de la época del Califato Abasí, entre los siglos ix y xiv, y que han llegado hasta nosotros gracias a diversos traductores. Y si, como dice Jorge Luis Borges, el nombre inglés Arabian Nightsno le resta exotismo, no se compara con el arcano español, tanto numérico como poético, de Las mil y una noches, ya que si 999 noches darían una idea de algo imperfecto, inconcluso, el mil, en contraste, es un número divino en el Islam, perfecto y redondo. Y el mil más uno, claramente, está más allá de toda perfección humana.

Tomado de la pag. 59 de la revista Algarabía - Dulce de Reyes.