Estaban cuatro astronautas reparando un satélite, cuando un incidente desecandenó en que varios otros satélites fueran dañados y hasta destruidos por objetos que volaban a altísima velocidad. De ellos, sobrevivió unicamente la Doctora Stone, personificada por Sandra Bullock.
Esta cinta muestra la desesperación de los astronautas en la total soledad y silencio que existe allá... arriba.
No entendí por que tuvo que soltar a Matt (Clooney), también me pareció exagerado que pudiera maniobrar la nave aún estando en chino los botones. Muy humana la sección donde Clooney "reaparece" y le da instrucciones en estado insconsciente... ya que el ya estaba muerto. El aterrizaje también tuvo algunas cuestiones dudosas que se dieron por obvias.
Me pareció bastante didáctica esta película. Bien por Cuarón.
Profesionales:
Título: Gravedad
Género: Thriller, suspenso
Dirección: Alfonso Cuarón
Elenco: George Clooney, Sandra Bullock, Ed Harris
Duración: 90 minutos
Clasificación: Apta para mayores de 13 años
Calificación: Excelente
Una
de las cosas hermosas que tiene el ver cine, entendido esto como la
experiencia de ingresar a una sala con buenos equipos de proyección y
las comodidades que corresponde, es la capacidad para hacer del
espectador un títere de las situaciones que se ven en pantalla. Lograr
que una persona se retuerza en la butaca, sude, llore o salga hecha un
manojo de nervios, o con alegría, o con asco, es el gran poder que tiene
el buen séptimo arte.
La parte triste del asunto es que no lo
hacen muchas películas, pero de vez en cuando aparece un director como
el mexicano Alfonso Cuarón (
Y tu mamá también, Niños del hombre) y patea el tablero con una producción que a cualquiera lo saca del eje.
Gravedad,
un filme con título pequeño al igual que su elenco, es uno de esos
raros casos, donde lo audiovisual lleva de la mano al público hacia una
aventura asfixiante.
La doctora Stone (Sandra Bullock) es una
talentosa profesional que viaja al espacio por primera vez en una
misión, mientras que Matt Kowalsky es un veterano astronauta que se
encuentra desarrollando su último trabajo en órbita. Cuarón deja claro
en poco tiempo y con gran soltura (además de la dirección, el guión le
pertenece junto a su hijo Jonás) quién es quién en este contexto: la
mujer es la de los problemas, en su cabeza y en la Tierra, y el hombre
es el superado, el seductor y el conocedor de esa inmensidad que es el
cosmos.
La dupla, absoluta protagonista de los 90 minutos del
filme, se encuentra flotando a cientos de kilómetros porque tiene que
resolver cuestiones técnicas, hasta que fragmentos de chatarra espacial
chocan con ellos provocando el desastre y la espantosa situación de
encontrarse solos en la nada literal. A partir de ese momento, se las
tendrán que rebuscar para sobrevivir, con una ristra de contratiempos
que incluye la escasez de oxígeno en sus equipos hasta el interrogante
de cómo corno pueden hacer para regresar a casa.
Juntos, somos mucho más que dos.
La cita viene al pelo para el trabajo que llevan adelante Clooney y
Bullock. El trabajo que realizan es notable (hablando tanto por lo que
hacen sus personajes como por la labor actoral), en una película
prácticamente única por su minimalismo aparente: es decir, dos seres
flotando en el espacio, pero con secuencias que podrían meterse de lleno
en las enciclopedias de cine por su factura técnica y por su belleza
visual. Las panorámicas son espectaculares, y ya desde el inicio Cuarón
se luce con la presentación contextual, al mostrar un mínimo puntito en
la negrura que se va acercando hasta delinear la nave y alguien
trabajando sobre ella.
La nada absoluta viene en compañía de la
ausencia de sonido, y para eso se propone una utilización medida de la
música incidental, que acompaña cada una de las situaciones sin pasarla
por arriba. Otra de las cuestiones que hace de Gravedad un trabajo pocas
veces visto es que presenta una historia simple (la misión, un
accidente, la lucha por la supervivencia) pero con una carestía de
perspectiva que al espectador lo deja asombrado.
Si vale una
recomendación, es quizá el más claro ejemplo de una película hecha pura y
exclusivamente para saborearla en una sala de cine, aquí no hay
tecnología casera que valga para suplantar lo que el ojo es capaz de
apreciar en una pantalla cinematográfica, con tecnología 3D.
Gravedad es la oportunidad para satisfacer ese deseo de disfrutar del cine, y pagar un ticket para recuperar la capacidad de asombro.