Mare es una mujer que vive con su mamá, con su hija y con su nieto. Es policía y está investigando la desaparición de una chica llamada Kate. La mamá de la desaparecida es una conocida suya, ya que ambas pertenecieron al equipo élite de básquetbol, el cual fue premiado por una hazaña ocurrida hace 25 años. Sin embargo, Dawn, la mamá de la chica desaparecida, no confía mucho en Mare.
La hija de Mare es madre soltera y tiene un hijo de cuatro años. El padre del niño es un muchacho que ahora vive con una mujer tóxica, quien le tendió una trampa: lo citó haciéndose pasar por otra persona, ahí se burlaron de él y lo golpearon. Esa había sido su única cita en mucho tiempo, así que regresó a su casa muy afectado.
Mientras Mare dormía con su mamá y su nieto, recibe una llamada: aparece una joven muerta sobre unas rocas, junto a un lago, con un golpe en la cabeza. Al principio parece que es su hija, pero en realidad no lo es; resulta ser la hija de un tal Kevin.
La investigadora tiene una personalidad dura, desconfiada y poco expresiva. No confía en su atractivo ni en las relaciones. Por ejemplo, conoce a un hombre en un bar, tienen sexo, y ella deja claro que será algo de una sola vez; no le gusta involucrarse con nadie. Mare es divorciada y su exmarido vive frente a su casa. Él es muy querido por todos, mientras que ella suele ser mal vista por su carácter hosco.
Corrigiendo lo anterior: la joven que murió sí era madre soltera, pero vivía con su papá, a quien siempre le reclamaba que él compraba todo.
La investigación continúa y, para el episodio 4, se revela que el papá de un joven que supuestamente mató a la chica le disparó, creyendo haberlo matado, pero solo lo hirió; el muchacho se está recuperando. En la investigación comienzan a involucrar a un sacerdote y a un diácono.
Además, Mare está luchando legalmente por quedarse con su nieto, que en realidad es hijo de Kevin, quien se suicidó. La persona que reclama la custodia está internada en un centro de rehabilitación por drogas. Mare comete un grave error: le planta droga en el auto de esta persona. La descubren y, aunque su jefe la perdona, la mandan a un área administrativa, sin placa ni pistola.
En el episodio 5 parece que todo va a resolverse cuando encuentran una pista clave: una furgoneta azul, parte de la placa y el testimonio de una chica que escapó y recordó que el secuestrador fumaba cigarros Winston. En el pueblo solo hay cinco furgonetas de ese tipo. Localizan una y se produce una balacera en la que Colin, el detective enviado por el FBI, recibe un disparo en la cabeza; Mare es herida en la mano. Aun así, ella logra escapar, mata al secuestrador y rescatan a las chicas, entre ellas Katie y la última joven raptada. Parece que ahí termina todo.
Sin embargo, en el episodio 6 se revela que Erin McMenamin no fue asesinada por ese hombre; la herida que tenía era un corte limpio. Todo apunta a Kevin, aunque inicialmente parecía imposible. Brianna, su exnovia, declara que la noche del crimen él no estuvo con ella toda la madrugada, como había dicho; a las dos de la mañana ya no estaba. Kevin se convierte en el principal sospechoso.
También el sacerdote, que había sido denunciado y trasladado por abusar de una chica de 14 años, confiesa que esa noche estuvo con Erin, que guardó su bicicleta en la cajuela y luego, por miedo, la tiró al río, donde efectivamente fue encontrada.
Se descubre que Erin mantenía una relación secreta que comenzó en una reunión familiar donde estaban hermanos y un tío. Ella tuvo una relación con el tío, quedó embarazada y lo ocultaron, haciendo creer que el padre era Kevin. El hermano del tío le pidió que se echara la culpa y él aceptó. Planeaban ir a pescar por última vez y fingir un suicidio, pero Mare descubre que quien mató a Erin fue Ryan, un adolescente.
El verdadero culpable resulta ser Ryan Ross, de 13 años. Lori, su mamá, y su esposo lo supieron tiempo después. Para protegerlo, primero el tío intentó asumir la culpa y luego el papá. Mare nota inconsistencias relacionadas con la pistola, hasta que el abuelo menciona que su arma se perdió y reapareció. Mare se da cuenta de que solo dos personas tenían acceso: él y un niño que lo ayudaba, Ryan. Así descubre la verdad.
Lori, amiga de Mare desde el equipo de básquetbol, se molesta profundamente con ella, pero al final logran reconciliarse. La serie termina de forma muy intensa y demuestra constantemente que nada es lo que parece, llevándote a pensar siempre que el asesino es otro.
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