Unas chicas, hijas de un director muy famoso, habían perdido contacto con su padre. De pronto, él reapareció el día del funeral de la mamá, cuando ella murió, y fue ahí cuando comenzaron a relacionarse otra vez.
Sin embargo, se nota que la hija mayor tenía un resentimiento muy fuerte, porque el director las había hecho sentir únicas cuando las filmó, ya que ellas participaron en algunas películas, pero después se olvidó de ellas. Eso la dejó muy traumada, sobre todo a la mayor.
El papá regresó muy arrepentido, pero no sabía cómo decirlo. Su única forma de expresarlo fue escribiéndole un guion exclusivo, pensado solo para que ella lo interpretara. Ella se negó rotundamente. La película giró entonces en torno a que el papel lo hacía Rachel Quest, una actriz famosa, ya que la hija no quiso aceptarlo.
Al final, la hija se dio cuenta de que su papá en realidad estaba vistiendo a Rachel como si fuera su hija, y le reclamó: “¿Por qué no me dices la verdad? Incluso ya me pediste que me cortara el pelo. Siento que todo lo que haga nunca va a ser suficiente.”
Él le respondió que era una buena persona y que no por ganar dinero o fama debía hacer una película que no le gustaba. Entonces ella decidió abandonar el proyecto en las últimas escenas.
Al final, de alguna manera se perdonaron, y la hija mayor sí entró a filmar, porque la película en realidad era para ella. Además, ya era una actriz de teatro reconocida y una de las mejores.
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