lunes, 19 de enero de 2026

Sharp objects - Heridas abiertas: 9 - HBO

Camille es una chica interpretada por Amy Adams. Es reportera en una ciudad grande —no recuerdo si Nueva York o Chicago— y su jefe la envía a hacer un reportaje sobre la desaparición de varias niñas en un pequeño pueblo. Lo complicado es que ese pueblo es justamente de donde ella es originaria.

Camille es una reportera con muy poco prestigio; no es especialmente reconocida ni brillante, pero aun así la mandan. Al regresar, su familia no la recibe bien, ni tampoco la gente del pueblo, y menos cuando se enteran de que va a investigar las desapariciones.

Mientras ella está ahí, ocurre otro asesinato de una niña. Además, en su propia familia hay un antecedente muy doloroso: hace muchos años murió su hermanita. No queda claro si fue asesinada o no, pero ese hecho la marcó profundamente. La habitación de esa hermana, llamada Marian, permanece intacta, como un museo, porque su mamá quedó completamente traumada.

Camille continúa con la investigación y esta se va mezclando con sus recuerdos de la muerte trágica de su hermana, así como con los usos y costumbres del pueblo, que ella detesta. Su mamá, además, es muy posesiva y controla a la hija menor, que es adolescente. En el pueblo hay toque de queda, obligan a las chicas a vestir con faldas largas y hay una moral muy anticuada. Camille también nota comportamientos extraños alrededor de su hermana menor, como visitas sospechosas a un hombre que cuida cerdos, insinuando algo turbio.

Ella sigue investigando, lo cual molesta mucho a su mamá. Interroga a la gente, incluido un alcalde muy conservador, y surgen teorías absurdas: que el asesino es un hombre del pueblo, o que es un trailero mexicano, etcétera.

En la investigación aparece un detective externo, con quien Camille inicia una relación sentimental. Poco a poco se van contando su pasado. Camille va descubriendo que en ese pueblo ocurrieron abusos, violaciones y prácticas enfermizas que incluso llegan a celebrarse como tradiciones.

También se revela por qué Camille nunca usa vestidos ni ropa de manga corta: todo su cuerpo está lleno de palabras grabadas en la piel. Ella se autolesiona y tiene un trastorno que la lleva a hacerse heridas constantemente. Es parte de su trauma. Su hermanita lo había notado y parecía seguir el mismo camino.

En uno de los episodios, Camille conoce a una chica interpretada por Sydney Sweeney. Esta joven se aislaba con la música y también era depresiva. Cuando Camille es internada por sus autolesiones, coinciden en el hospital. Al día siguiente, Camille descubre horrorizada que la chica se había suicidado.

En un punto de la historia capturan a John Keene como principal sospechoso. Camille incluso se acuesta con él antes de que lo arresten. Él queda fascinado al ver sus cicatrices, pero al final se descubre que no es el asesino.

Poco a poco sale a la luz que la mamá de Camille padece el síndrome de Münchausen por poder: necesita enfermar a sus hijas para poder “curarlas”. Todo indica que enfermó gravemente a Marian y terminó matándola con tantos medicamentos. Camille empieza a atar cabos y recuerda que su mamá les daba veneno para ratas, anticongelante y otras sustancias.

Su editor, que también es como una figura paterna para ella, le pide que regrese a la ciudad. El papá de Camille parece arrepentido de muchas cosas y da señales de que sabía más de lo que aparentaba.

Se confirma que la mamá sufría este síndrome y que efectivamente mató a Marian. También aparece evidencia clave: la pinza con la que le arrancaron los dientes a una de las niñas asesinadas se encuentra en su casa, lo que refuerza la sospecha.

Al final, Camille se lleva a vivir a su hermanita menor a la ciudad para protegerla. Todo parece resolverse, hasta que un día, revisando una casita de muñecas, Camille encuentra un diente. En ese momento se entiende la verdad final: la hermanita menor era quien realmente había cometido los asesinatos, y Camille le dice: “No le digas a mamá”.


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