martes, 17 de febrero de 2026

Río largo y brillante: 9 - HBO

 

Amanda es la protagonista de esta serie. Ella es policía, su trabajo es vigilar la seguridad pública, no hacer labores de investigación, pero se mete muchísimo en el caso… y ya se entiende por qué: su hermana es una de las chicas involucradas.

Viven en una ciudad muy sombría, llena de drogas, una ciudad rara, muy extraña. Hay una zona con muchos picaderos, pero sobre todo hay muchísimas mujeres menores de 30 años que viven en la calle y se prostituyen para poder subsistir. Últimamente ya han matado a tres chicas por exceso de insulina, sin ser diabéticas. Y, además, la hermana de Amanda lleva dos meses desaparecida.

A lo largo de la serie se van mostrando pasajes del pasado de ellas dos. La mamá murió también por sobredosis. Amanda vive con un niño, cuyo papá es irresponsable y ni siquiera quieren pedirle nada. En ese momento tiene problemas para pagar una colegiatura de creo que $3000 al mes, o sea, unos $60,000 al año, muchísimo. Ya no se puede sostener, así que lo van a sacar de esa escuela y lo van a meter a una pública.

También se ve cómo, cuando muere su mamá, hace muchos años, las dos hermanas, Amanda y su hermana, eran muy unidas. Sin embargo, la hermana cayó en las drogas igual que la mamá. Aunque a veces logró levantarse, últimamente volvió a caer. Amanda tiene cierto remordimiento porque ambas prometieron cuidarse desde que su mamá murió. Ella, enojada, la corrió de la casa diciéndole que si seguía drogándose la iba a sacar… y la sacó. Además, la hermana se robó un collar de oro de San Judas que era de su mamá, y eso las dejó peleadas. Amanda quiere encontrarla para decirle que ella es mucho más importante que ese collar.

Al final, resulta que sí encuentra a su hermana. Cuando llega a la casa donde le reportan que está, ve una camioneta roja y se sorprende mucho, porque la persona que pasó a buscarla, la que se ve en la cámara, es su papá, a quien casi no veían desde que eran muy chicas, porque las había abandonado. Él ahora está arrepentido. Cuando abre la puerta, se encuentran con su papá y con la hermana de Amanda ahí.

Resulta que desde el día en que él la recogió, se la llevó a su casa, la encerró y la ayudó con su rehabilitación. Ella ya lleva bastante tiempo ahí, rehabilitándose, y está embarazada. Además, la serie muestra que Tomás, el chavito, en realidad no es hijo de la protagonista, sino de su hermana. Como ella era muy drogadicta, no iba a poder hacerse cargo del bebé, y Amanda se quedó con él. Tomás no sabe que Amanda no es su mamá, y tampoco sabe que tiene una tía.

Por otro lado, las investigaciones apuntan a que el asesino de las mujeres —porque vuelven a matar a otra chica que se llama Paula— podría ser Truman, su mejor amigo. Él ya “demostró” que no es, pero a mí, como espectador, no me convenció; siempre tuve sospechas de él. Ahí va la serie construyendo la duda.

La miniserie termina revelando que el asesino, con quien sí sospeché, resulta ser el mero jefe de detectives. Lo descubren gracias a una foto universitaria, y se ve que en su refri tenía mucha insulina. Siento que el final fue como que le invirtieron muchísimo a la trama y cerraron de forma muy obvia. No es que terminara rápido, pero sí muy evidente.

Durante el último capítulo, este tipo de series normalmente acaba y punto, pero aquí se dieron varios minutos para temas más “románticos”, por decirlo así: reconciliaciones, pláticas, aclaraciones, cosas que ya se intuían durante la serie, pero que ellos se tomaron el tiempo de mostrar.


No hay comentarios: