martes, 17 de febrero de 2026

Sirat Trance Desierto: 9 - Cinépolis

 

“Sirat Trance Desierto” es una película muy extraña, pero también muy musical. Dura unas dos horas, y durante la primera hora y media prácticamente todo gira alrededor de fiestas tipo rave en medio del desierto, con bocinas enormes, drogas, alcohol y música todo el tiempo.

La trama se centra en cómo este grupo tiene que huir de la policía. Están entre Marruecos y Mauritania, aunque casi todo se desarrolla en Marruecos. En el grupo hay franceses, españoles y gente de otros lados, y viven una serie de aventuras para lograr escapar, sobrevivir en el desierto, hacer que los autos aguanten el viaje atravesando zonas muy rocosas y otras muy arenosas.

En el grupo viaja un señor con su hijo, un niño de unos 11 o 12 años. Están buscando a su hija, que supuestamente anda en ese tipo de fiestas. Ellos les llaman “fiestas” a estos eventos. También va un señor que no tiene un pie, otro que no tiene una mano; parecen personas que volvieron arrepentidas de la guerra. No se entiende muy bien de qué viven, pero se ve que viven de forma precaria. Aun así, aman esa vida de ir de viaje, de una fiesta a otra, todos con nacionalidades y traumas distintos.

En un momento están al borde de una montaña, en un lugar súper empinado y peligrosísimo, y una camioneta se descompone. El grupo, en realidad, no quería aceptar al señor y a su hijo porque sabían que era peligroso y que podían morir o salir lastimados. Pero ellos insistieron, porque iban buscando a la hija desaparecida desde hace cinco años: era la mamá del niño, y el otro señor era su abuelo.

Total que suben la camioneta, le ponen el freno de mano, intentan repararla, pero no lo logran. De pronto, el niño, que estaba dentro del auto con su perro, accidentalmente quita el freno de mano. Se ve cómo la camioneta se va al vacío y cae. Obviamente, se matan. En ese momento, la película cambia totalmente de tono: pasa de ser algo muy musical y fiestero a algo dramático y trágico. Ni uno mismo, como espectador, termina de procesar qué pasó.

Lo peor es que el señor (el papá) no puede hacer nada: no puede ni bajar a ver el cuerpo, porque para subir la camioneta habían tardado casi un día completo, así que para bajar sería lo mismo. Solo le queda mirar desde arriba, acechando, viendo la camioneta a unos 60 metros abajo, pesadísima, con ellos adentro, ya sin vida.

Después, el grupo se organiza para bajar por otra zona, con la idea de rescatar el cuerpo y darle cristiana sepultura. Cuando por fin llegan abajo, intentan distraerse un poco, bailando, tratando de olvidar lo que pasó. Pero de pronto una de las personas pisa algo y explota: estaban en un campo minado. Estallan varias minas y mueren como tres personas más.

Los últimos 30 minutos de la película se vuelven muy angustiosos. La filmación se hace lentísima, cada paso que dan es tenso, porque cualquier movimiento puede detonar otra mina. Uno, como espectador, siente desesperación y ansiedad. Al final, de un grupo de unos ocho, solo sobreviven tres, entre ellos el viejo. Y así termina la película


No hay comentarios: