La vi en Cinépolis. No me acuerdo del nombre del actor protagonista, pero la película muestra la vida de un gran jugador de ping pong (tenis de mesa) con una vida muy caótica, sobre todo en el tema del dinero. Durante toda la película se la pasa “destapando un pozo para tapar otro”, viviendo entre engaños, todo porque se desesperaba por ser el número uno. Creo que lo era, pero usaba algo más que el deporte para llegar a donde quería: recurría al engaño y al chantaje.
Como venía de una situación de muchos escasos recursos, siempre encontraba la forma de conseguir dinero a través del tenis de mesa, levantando apuestas en lugares desconocidos. Se hacía pasar, junto con un amigo, por una persona común y corriente, y obviamente terminaba ganándoles el dinero a los demás porque él era el bueno, el que iba a ganar.
Al final, como hubo un torneo y perdió la final contra un japonés muy bueno, él quería la revancha. El siguiente campeonato iba a ser en Japón, así que tuvo que humillarse para que un empresario le diera chance de ir en su avión particular. Al llegar allá, como nunca hizo su inscripción ni pagó, no aparecía en la lista de jugadores.
Una de las humillaciones que le pidió el empresario fue que jugara un partido de exhibición en el que debía perder. La final de ese mini torneo de exhibición fue justamente contra el japonés. Ahí es donde él decide que no va a perder, y gana. Él lo vive como su mayor triunfo, porque ya no pudo participar en el torneo oficial, pero en ese partido fue donde realmente se hizo famoso.
Al final se pelea con el empresario y regresa a su tierra en el avión de los militares de Estados Unidos que andaban por ahí. Vuelve para ver a su hija recién nacida, con la que, por cierto, también había sido muy irresponsable, igual que con la mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario