martes, 17 de febrero de 2026

Ensayo sobre la ceguera: 10 - Saramago


Muy al estilo de Saramago, con ese gusto por describir con detalle cada situación, la historia comienza con un hombre de mediana edad que está detenido en un semáforo, esperando a que cambie de rojo a verde, cuando de pronto se queda ciego sin saber por qué. Un desconocido se acerca, lo ayuda a bajar del coche y lo acompaña hasta su casa, donde, por lo que entiendo, hay un ascensor. El hombre no quiso que este sujeto entrara a su casa porque temía que le robara algo, así que se quedó en la entrada, fue tanteando todo a su alrededor y logró sentarse porque conocía el lugar. Cuando su esposa llegó, le contó lo ocurrido y se dieron cuenta de que el hombre que lo ayudó se había robado el coche.

La esposa lo lleva entonces con un médico. El médico lo revisa a fondo, pregunta por sus antecedentes familiares y médicos, y le hace una exploración muy minuciosa de los ojos, pero no encuentra nada extraño. Luego, al llegar a casa, el médico se queda mucho rato dándole vueltas al asunto, consulta libros, comenta con su esposa y, de pronto, tiene la sensación de que él también va a quedarse ciego. Y así pasa: mientras está ordenando sus libros deja de ver primero sus propias manos y luego, poco a poco, lo demás.

Por otro lado, el hombre que robó el auto pasa mucho tiempo sintiéndose mal por lo que hizo. Es un ladronzuelo, no es la primera vez que roba algo; en este caso fue el coche, y vive con miedo de que la policía lo encuentre, así que se cuida mucho. Pero un día, al bajar del auto, se queda ciego de la misma manera: con esa misma ceguera blanca, lechosa, como si se pegara al ojo, no una oscuridad negra.

También se cuenta, en un tono un poco chusco, la historia de una prostituta que va a hacer su trabajo y que, además, disfruta mucho de lo que hace. Después de gemidos, placer y todo lo demás, justo cuando ya se va, se queda ciega, o eso es lo que se narra. Y también habla del caso de un niño.

En ese punto ya tenemos al médico, al primer ciego, al ladrón que robó el auto, al niño y al médico que “se contagia” (así lo plantea el libro). El médico lo reporta a la secretaría o ministerio de salud, y el responsable de salud pública decide tomar medidas drásticas: va a declarar una cuarentena.

Llevan a seis personas a cuarentena a lo que parece ser un manicomio o centro psiquiátrico. Ahí encierran al primer infectado, el del semáforo; a la prostituta; a un niño; al médico; y la esposa del médico, que se hace pasar por ciega para poder acompañar a su marido. Los dejan allí y el libro se enfoca en describir cómo es la vida entre ellos. La esposa del médico no ha dicho que puede ver, finge ser ciega para quedarse con él. Les advierten que, si intentan escapar, los matarán; no podrán salir hasta nuevo aviso, hasta que se entienda qué está pasando.

Quedan prácticamente abandonados a su suerte: ellos mismos tienen que organizarse para ver qué comen, qué cama ocupa cada uno, cómo se distribuyen en ese espacio grande. Al principio solo son seis, pero poco a poco sigue llegando más gente, hasta diez más. Cuando llegan nuevos internos, les piden que se presenten con un número: “uno, soy tal persona”, pero en realidad dicen cosas como: uno, soy policía; dos, soy ayudante de consultorio; tres, ayudante de farmacia, y así van presentándose.

He avanzado ya varios capítulos, y lo siguiente que ocurre es la primera muerte: uno de ellos se hiere el pie y empieza a desangrarse. Él piensa: “voy a arreglar esto, no creo que me maten por salir solo”, y decide ir a buscar comida. Al hacerlo, lo matan: es la primera víctima. Después, los internos intentan organizarse para enterrarlo, pero desde fuera no quieren darles una pala porque tienen miedo. Se asustan mucho con la primera muerte, y tras mucha insistencia terminan por darles algunas herramientas, como una pala, para poder enterrarlo. Saramago describe todas las dificultades de enterrar a alguien siendo ciegos, mientras el cuerpo se llena de moscas. Da la impresión de que al final ni siquiera logran enterrarlo correctamente.

Empiezan también las sospechas sobre la esposa del médico: algunos se dan cuenta de que ella en realidad no está ciega, que no está “contagiada”. Uno de ellos se lo dice directamente y añade: “no te preocupes, no voy a decir nada, pero tú no estás ciega”.

Conforme sigue llegando más gente, exigen más comida. Se arma una especie de mitin o protesta improvisada, y en medio de eso les disparan a seis personas más. En los capítulos siguientes se va describiendo su vida cotidiana: las discusiones, la convivencia, cómo se van adaptando a la rutina y cómo no dejan de llegar nuevos ciegos.

Están en una especie de pabellón con una fila de cuatro cuartos a cada lado, y en cada uno caben unas veinte personas; en total son ocho cuartos, para unas 160 personas. En el punto en que voy leyendo, ya van llegando alrededor de 60, y más adelante mencionan que ya hay 240 personas en ese lugar. Los mandos de afuera acaban concluyendo que es mejor matar a los ciegos porque son demasiados; según ellos, estar ciego es casi lo mismo que estar muerto.

Durante muchas páginas, Saramago se dedica a describir la convivencia de manera muy minuciosa, con esa habilidad que tiene para fijarse en los detalles más pequeños, casi insignificantes, pero reveladores. No en vano escribió algo así como un “Manual para subir escalones”: se deleita en lo cotidiano, en lo que parecería inocuo.

Retomando la lectura, lo que complica todo es la llegada masiva de más ciegos: el número crece, hay muchos en cama y otros tantos tirados fuera de ella. La comida empieza a escasear y se convierte en un problema central. El grupo encargado de ir a recoger la comida decide que ya no la entregará gratis: empieza a pedir algo a cambio. Primero exigen joyas, y después, mujeres.

Al principio, las mujeres se niegan, pero poco a poco algunas empiezan a ir. Hay mujeres que sorprenden, como la esposa del médico, la única que ve: su marido pensaba que ella no aceptaría, pero ella finalmente dice que sí, que es libre de decidir qué hacer con su cuerpo. También ella, viendo con sus propios ojos lo que pasa, alcanza a observar una escena muy íntima: en una cena relativamente tranquila, ve cómo la prostituta, la chica de los lentes oscuros, se mete con naturalidad en la cama del médico y hacen el amor de una forma muy tierna. La esposa del médico, que ve todo, al final se limita a abrazarlos y, de alguna manera, los perdona y los comprende.

A estas alturas ya se han formado claramente dos bandos: el grupo de los “buenos” y el grupo de los “malos”. Entre estos últimos hay un jefe de ciegos particularmente cruel. Saramago describe con bastante crudeza lo que hacen con las mujeres. La esposa del médico tenía escondidas unas tijeras en una pared, sin que nadie se diera cuenta —solo ella podía verlas—, y un día, durante uno de esos abusos, las usa para matarlo: le clava las tijeras en la garganta justo cuando él está terminando el acto sexual; así, mientras eyacula en la boca de la mujer, también comienza a desangrarse y muere.

Tras su muerte, el grupo discute qué va a pasar ahora, porque otro ciego asume de inmediato el liderazgo del bando de los malos. Reconocen, en el fondo, que la muerte del jefe era el deseo de todos, aunque solo una persona haya ejecutado el acto. Otras, en cambio, se quejan: dicen que, por culpa de quien lo mató, ya no compartirán la comida y muchos morirán de hambre.

Las muertes continúan por diversas razones, junto con incidentes menores, hasta que ocurre algo decisivo: después de matar al jefe, el grupo de los malos se vuelve aún más tacaño con la comida. Entonces, una de las mujeres, que tenía guardado un encendedor, prende fuego al cuarto de los malvados. El incendio se extiende y, al final, el lugar queda destruido.

Una vez que quedan “libres”, ya no están los soldados vigilando. Varios han muerto, pero el grupo principal logra salir: van juntos el médico, su esposa, el niño, la chica de los lentes y alguna otra persona que ahora no recuerdo bien. Todos quieren regresar a sus casas, pero pronto se dan cuenta de lo difícil que es: no recuerdan bien las direcciones, las calles están irreconocibles y el caos es total. Aun así, una de ellas, creo que la chica de los lentes negros, logra llegar a su antigua casa gracias a que la esposa del médico puede ver y la orienta. Cuando llegan, ya no está su familia, no se sabe qué fue de ellos, y hay otra persona viviendo allí.

Entienden entonces que, para encontrar comida, tienen que moverse todos juntos. Saben que si salen, no es seguro que puedan regresar al mismo sitio, porque la ciudad es un laberinto de ciegos. Pasa que un grupo sale a buscar algo y, si por pura suerte logra regresar, ya encuentra a otra gente ahí, también perdida, que se ha ido acomodando donde puede.

Siguen su búsqueda y, con dificultad, guiados por la única que ve, logran encontrar la casa de la chica de los lentes, la prostituta. Allí encuentran a una señora que ya se había instalado en el lugar, porque lo encontró vacío y lo ocupó, como muchos hacen ahora. Cuando llega la verdadera dueña, le pide entrar y, al final, conviven como si nada. Esta señora es muy celosa con la comida, como es lógico, porque es lo más valioso en ese momento. Le preguntan cómo se ha alimentado y ella explica que tiene gallinas y conejos. Los conejos comen hierba, pero las gallinas, además, se han acostumbrado a comer carne humana: picotean los cuerpos.

A lo largo de todo esto hay muchas reflexiones sobre la vida, sobre la ceguera y sobre cómo cambia todo cuando uno deja de ver: cambian los puntos de vista, cambia el amor, cambian los gustos; lo que antes te gustaba, ya no. También se muestra la relación entre el médico y la prostituta: él se acostó con la chica de los lentes, y, después de hacer el amor, ella la acaricia a la esposa del médico; desde entonces, las dos mujeres se vuelven muy unidas. Alguien le pregunta por qué, y la respuesta es algo así como que la siente casi como una hermana, o tal vez porque “se echó al marido”, así se lo dice.

Sigo avanzando en el libro y el relato continúa describiendo su día a día: finalmente logran dar con la casa del médico, del primer ciego. Explican cómo encuentran algo de agua, cómo recorren las calles llenas de perros, ratas muertas, basura. Un día cae la lluvia y todos la aprovechan para bañarse y recolectar agua, porque casi no tienen. Poco a poco, cada uno va identificando su propia casa por lo que toca, por los recuerdos que le evocan los objetos. La gran ventaja es que cuentan con una persona que ve. Ella incluso reconoce el lugar donde estaba el semáforo en el que el primer hombre se quedó ciego.

Cuando llegan a la casa del médico, conocen a un escritor que ya se había instalado allí antes. Él cuenta que ha seguido escribiendo prácticamente a tientas y se sorprende mucho al descubrir que hay una persona que nunca perdió la vista.

La novela concluye con todos reunidos en la casa del médico: los cinco que han estado juntos casi todo el tiempo —el niño, la chica de los lentes (la prostituta), el médico, su esposa que ve— y el escritor, que ya estaba viviendo allí. Conviven con él y el relato se encamina hacia la idea de la esperanza, de la posibilidad de volver a ver. Uno de los personajes, el tuerto, le declara su amor a la prostituta y le dice que, en realidad, no quiere que todo vuelva a la normalidad: le gusta cómo están viviendo ahora, porque si todos recuperaran la vista quizá ella ya no lo elegiría a él, y tal vez él tampoco a ella. La historia cierra con esa declaración de amor y con la sensación de que van a seguir juntos.

Las peripecias continúan: siguen visitando casas gracias a la guía de la esposa del médico, que puede ver, y se describen situaciones terribles relacionadas con la falta de comida. Hasta que, un día, alguien grita: “¡Veo, veo!” y, poco a poco, los demás también empiezan a recuperar la vista. Y así, después de dedicar páginas y páginas, cientos de hojas, a describir con detalle los incidentes y la conducta de los seres humanos en medio de la ceguera, Saramago remata la novela en apenas unos párrafos: todos comienzan a ver de nuevo y, al final, el libro cierra con la frase de que, al voltear, “la ciudad seguía ahí”.


Río largo y brillante: 9 - HBO

 

Amanda es la protagonista de esta serie. Ella es policía, su trabajo es vigilar la seguridad pública, no hacer labores de investigación, pero se mete muchísimo en el caso… y ya se entiende por qué: su hermana es una de las chicas involucradas.

Viven en una ciudad muy sombría, llena de drogas, una ciudad rara, muy extraña. Hay una zona con muchos picaderos, pero sobre todo hay muchísimas mujeres menores de 30 años que viven en la calle y se prostituyen para poder subsistir. Últimamente ya han matado a tres chicas por exceso de insulina, sin ser diabéticas. Y, además, la hermana de Amanda lleva dos meses desaparecida.

A lo largo de la serie se van mostrando pasajes del pasado de ellas dos. La mamá murió también por sobredosis. Amanda vive con un niño, cuyo papá es irresponsable y ni siquiera quieren pedirle nada. En ese momento tiene problemas para pagar una colegiatura de creo que $3000 al mes, o sea, unos $60,000 al año, muchísimo. Ya no se puede sostener, así que lo van a sacar de esa escuela y lo van a meter a una pública.

También se ve cómo, cuando muere su mamá, hace muchos años, las dos hermanas, Amanda y su hermana, eran muy unidas. Sin embargo, la hermana cayó en las drogas igual que la mamá. Aunque a veces logró levantarse, últimamente volvió a caer. Amanda tiene cierto remordimiento porque ambas prometieron cuidarse desde que su mamá murió. Ella, enojada, la corrió de la casa diciéndole que si seguía drogándose la iba a sacar… y la sacó. Además, la hermana se robó un collar de oro de San Judas que era de su mamá, y eso las dejó peleadas. Amanda quiere encontrarla para decirle que ella es mucho más importante que ese collar.

Al final, resulta que sí encuentra a su hermana. Cuando llega a la casa donde le reportan que está, ve una camioneta roja y se sorprende mucho, porque la persona que pasó a buscarla, la que se ve en la cámara, es su papá, a quien casi no veían desde que eran muy chicas, porque las había abandonado. Él ahora está arrepentido. Cuando abre la puerta, se encuentran con su papá y con la hermana de Amanda ahí.

Resulta que desde el día en que él la recogió, se la llevó a su casa, la encerró y la ayudó con su rehabilitación. Ella ya lleva bastante tiempo ahí, rehabilitándose, y está embarazada. Además, la serie muestra que Tomás, el chavito, en realidad no es hijo de la protagonista, sino de su hermana. Como ella era muy drogadicta, no iba a poder hacerse cargo del bebé, y Amanda se quedó con él. Tomás no sabe que Amanda no es su mamá, y tampoco sabe que tiene una tía.

Por otro lado, las investigaciones apuntan a que el asesino de las mujeres —porque vuelven a matar a otra chica que se llama Paula— podría ser Truman, su mejor amigo. Él ya “demostró” que no es, pero a mí, como espectador, no me convenció; siempre tuve sospechas de él. Ahí va la serie construyendo la duda.

La miniserie termina revelando que el asesino, con quien sí sospeché, resulta ser el mero jefe de detectives. Lo descubren gracias a una foto universitaria, y se ve que en su refri tenía mucha insulina. Siento que el final fue como que le invirtieron muchísimo a la trama y cerraron de forma muy obvia. No es que terminara rápido, pero sí muy evidente.

Durante el último capítulo, este tipo de series normalmente acaba y punto, pero aquí se dieron varios minutos para temas más “románticos”, por decirlo así: reconciliaciones, pláticas, aclaraciones, cosas que ya se intuían durante la serie, pero que ellos se tomaron el tiempo de mostrar.


Marty supremo: 9 - Cinépolis

 

La vi en Cinépolis. No me acuerdo del nombre del actor protagonista, pero la película muestra la vida de un gran jugador de ping pong (tenis de mesa) con una vida muy caótica, sobre todo en el tema del dinero. Durante toda la película se la pasa “destapando un pozo para tapar otro”, viviendo entre engaños, todo porque se desesperaba por ser el número uno. Creo que lo era, pero usaba algo más que el deporte para llegar a donde quería: recurría al engaño y al chantaje.

Como venía de una situación de muchos escasos recursos, siempre encontraba la forma de conseguir dinero a través del tenis de mesa, levantando apuestas en lugares desconocidos. Se hacía pasar, junto con un amigo, por una persona común y corriente, y obviamente terminaba ganándoles el dinero a los demás porque él era el bueno, el que iba a ganar.

Al final, como hubo un torneo y perdió la final contra un japonés muy bueno, él quería la revancha. El siguiente campeonato iba a ser en Japón, así que tuvo que humillarse para que un empresario le diera chance de ir en su avión particular. Al llegar allá, como nunca hizo su inscripción ni pagó, no aparecía en la lista de jugadores.

Una de las humillaciones que le pidió el empresario fue que jugara un partido de exhibición en el que debía perder. La final de ese mini torneo de exhibición fue justamente contra el japonés. Ahí es donde él decide que no va a perder, y gana. Él lo vive como su mayor triunfo, porque ya no pudo participar en el torneo oficial, pero en ese partido fue donde realmente se hizo famoso.

Al final se pelea con el empresario y regresa a su tierra en el avión de los militares de Estados Unidos que andaban por ahí. Vuelve para ver a su hija recién nacida, con la que, por cierto, también había sido muy irresponsable, igual que con la mamá.


Sin piedad: 9 - Cinépolis

 

Ayer vi “Sin piedad” en Cinépolis y me pareció una película muy buena, muy acorde con estos tiempos de la inteligencia artificial. “Piedad” es el nombre de un sistema de IA que se está estrenando, por decirlo así, en la ciudad de Los Ángeles.

En la historia, ya han llevado a la silla eléctrica a unas 12 personas gracias a este sistema. Entre los casos está el de un hombre de apellido David Webb. Todo comienza cuando la película arranca con un policía, uno de los principales impulsores de Piedad, atado a una silla, siendo juzgado por la propia IA.

Piedad le dice algo como: “No tengo sentimientos, solo muestro los hechos. Y el hecho es que tienes un 96% de probabilidades de ser ejecutado.” A partir de ahí, le pide que le muestre evidencias para reducir ese porcentaje. Si logra bajarlo al 92%, ya habría dudas sobre si debe ser ejecutado o no, es decir, sobre si es culpable o inocente. Primero le pregunta directamente: “¿Eres culpable?” y él responde que no.

Entonces empiezan a revisar todo. Prácticamente todo está registrado en video, casi toda su vida está documentada… y justo ahí está el problema. Con ayuda de la propia Piedad, él empieza a buscar evidencias y a desenmascarar su propia vida. Por ejemplo, él negaba que fuera alcohólico, pero se demuestra que sí lo era desde hace un año.

Conforme avanza, se descubre que su mejor amigo resulta ser el verdadero asesino. Él estaba siendo juzgado por el asesinato de su esposa, a la que apuñalaron y el cuchillo le llegó hasta órganos como el riñón o el hígado. Todo eso está súper documentado y muy claro para él, porque todo está digitalizado.

Más adelante, se da cuenta de que todo lo estaba señalando a él, y empieza a preguntarse por qué. Resulta que dos años antes, David Webb fue ejecutado siendo inocente. Él encuentra una foto donde aparece David con otro niño, y descubre que eran hermanos. Entonces se entiende que, desde hace dos años, el hermano de David ha estado planeando todo para que ejecuten al protagonista de la misma forma en que ejecutaron a su hermano.

Poco a poco se va descubriendo todo el plan. Al final, este hermano construye una bomba: su idea era llevarla hasta Piedad para volar todo el sistema, que para él había fallado gravemente. Y, de hecho, sí había habido una falla: David Webb no debió ser ejecutado porque no era culpable. Pero para que Piedad “no quedara mal”, un policía, amigo del protagonista, escondió una evidencia importante de un celular. Por eso David no pudo defenderse bien y terminó ejecutado, y de ahí viene toda la sed de venganza.

El hermano secuestra a la hija del protagonista y la lleva en un tráiler con la bomba hacia las instalaciones principales de Piedad, con la intención de destruir todo. Obviamente, intentan impedirlo… aunque ya para ese punto queda claro lo grave que fue el error del sistema y de las personas que lo manejan.


La trampa: 9 - Netflix


Llevas a tu hija a un concierto que ella ha estado esperando muchísimo; se esforzó, sacó buenas calificaciones y como premio la llevas. Pero cuando llegan, te das cuenta de que hay un operativo enorme para encarcelar, para atrapar, para detener a una persona apodada “El Carnicero”, que ya ha matado a 12 personas, las ha asesinado, las desmiembra y las exhibe.

Pero aquí viene el giro: la persona a la que están buscando eres tú, el protagonista de la película.

A través de varias artimañas y situaciones medio extrañas, todo parece “casual”: Cheli, que contaba que los policías eran buena onda; el que atiende los souvenirs también buena onda; la policía de la cantante, el staff que le dice que tiene una hija y la sube al escenario… Cosas así que, ya combinadas, se sienten muy exageradas. Esa parte de la película sí se ve un poco pasada, pero se le perdona porque en general está muy buena.

Durante toda la película, el protagonista está intentando escapar, y de forma irónica lo consigue, pero para hacerlo tiene que agarrar a la cantante y decirle que si lo capturan, esa persona muere. Le muestra un video donde tiene encarcelado a un chavo. Al principio él parecía una persona normal, pero después de que va a ver cómo está su secuestrado mediante el video, ya se ve diferente.

Al final, lo encarcelan. Su hija no puede creer que él sea “El Carnicero”, pero sí lo apresan. Ahí es donde se ve por qué él supuestamente tiene un trauma: su mamá lo castigaba todo el tiempo, y con eso intenta justificar por qué es tan violento y por qué se convirtió en un asesino.



Bin Laden: 8 - Netflix

 

Creo que fueron tres o cuatro episodios de una serie en Netflix sobre la captura de Bin Laden. Ahí cuentan cómo tuvieron que pasar casi 11 años para poder encontrarlo. Todo empezó en tiempos de Bush y terminó, creo, en el segundo periodo de Obama, cuando finalmente lo lograron. En la serie muestran cómo fue todo el proceso, porque era muy difícil: siempre estaba muy oculto, tanto que pasaron tantos años sin dar con él.

Gracias a la persona que llevaba la información, pudieron seguirle la pista y descubrieron una casa en un pueblito de Afganistán, creo. Les pareció muy extraño que tuviera una barda de casi 3 metros de altura. Se les ocurrió revisar por arriba y vieron que todos los días, a la misma hora por la mañana, una persona caminaba dentro de la casa con su traje típico musulmán. A este sujeto le llamaron “El caminante”. Ya tenían sospechas de que podría ser Bin Laden, así que empezaron a investigar su anatomía, su manera de caminar y lo compararon con las descripciones de personas que lo habían visto antes o de alguien que lo había entrevistado.

Con todo eso, determinaron que sí era él, aunque seguían corriendo el riesgo de equivocarse. Entonces le pidieron permiso a Obama para entrar, pero había muchas cuestiones políticas, muchos antecedentes de operativos fallidos donde había muerto gente en vano, etcétera. Eso le generó mucha indecisión a Obama, pero al final dio el sí. Fueron… y sí era.

Bin Laden no se rindió y lo tuvieron que matar. Después presentaron el cuerpo y en Estados Unidos lo festejaron mucho, porque por fin lo habían logrado; fue considerado un gran acierto para ellos. Y para evitar que se convirtiera en una especie de figura de adoración, tiraron el cuerpo en alta mar.


La vecina perfecta: 8 - Netflix

 

Documental de Netflix sobre una señora que se autonombraba “la vecina perfecta” porque, según ella, no molestaba a nadie. Pero en realidad siempre se estaba quejando de los chavitos que jugaban afuera de su casa, en un área que era pública.

Su desesperación llegó a tal grado que, al parecer, planeó todo para que la gente se molestara. Les quitó la patineta a los chavitos y se llevó el iPad, tal como ella esperaba: la mamá fue a reclamarle por el iPad, y entonces, a través de la puerta, les disparó.

Ella actuaba como si nada, sin sentir remordimiento, como una persona insensible, casi una sociópata.


Aún es de noche en Caracas: 9 - Cinépolis

 

La acabo de ver en Cinépolis. Trata sobre la vida de Adelaida, que vivía con su mamá en un barrio de Caracas. Entiendo que la historia se sitúa en la época en que Hugo Chávez tomó Venezuela y empezó a expropiar todo. En ese contexto, estaban los colectivos, y quienes no estaban ni con los colectivos ni con la Guardia Nacional terminaban en medio de los enfrentamientos diarios, sobre todo en ciertas zonas, justo donde ella vivía, donde cada quien agarraba lo que quería.

Su mamá murió recientemente, y de pronto unas personas entraron a la casa diciéndole: “Mira, aquí dice que Adelaida se murió, ya lo agarramos para la revolución”. Había colectivos, que eran grupos de gente en contra del gobierno, y también había otros que no estaban ni en contra del gobierno ni en contra de los colectivos, pero eran justamente esos los que morían, porque quedaban en medio de todo.

Todas las noches había redadas, balazos, muertos… Fue una época muy, muy triste. Lo único que ella quería era irse de Caracas. Tenía un pariente —bueno, un conocido de una pariente— que la estaba buscando, y mientras tanto estuvo refugiada en la casa de Aurora, la vecina de enfrente, porque a ella ya la habían corrido. Aurora era escritora.

Al final, gracias a un pasaporte falso que hicieron ahí mismo en el registro civil de Caracas, Adelaida logra, con muchísima angustia, salir de Venezuela


Sirat Trance Desierto: 9 - Cinépolis

 

“Sirat Trance Desierto” es una película muy extraña, pero también muy musical. Dura unas dos horas, y durante la primera hora y media prácticamente todo gira alrededor de fiestas tipo rave en medio del desierto, con bocinas enormes, drogas, alcohol y música todo el tiempo.

La trama se centra en cómo este grupo tiene que huir de la policía. Están entre Marruecos y Mauritania, aunque casi todo se desarrolla en Marruecos. En el grupo hay franceses, españoles y gente de otros lados, y viven una serie de aventuras para lograr escapar, sobrevivir en el desierto, hacer que los autos aguanten el viaje atravesando zonas muy rocosas y otras muy arenosas.

En el grupo viaja un señor con su hijo, un niño de unos 11 o 12 años. Están buscando a su hija, que supuestamente anda en ese tipo de fiestas. Ellos les llaman “fiestas” a estos eventos. También va un señor que no tiene un pie, otro que no tiene una mano; parecen personas que volvieron arrepentidas de la guerra. No se entiende muy bien de qué viven, pero se ve que viven de forma precaria. Aun así, aman esa vida de ir de viaje, de una fiesta a otra, todos con nacionalidades y traumas distintos.

En un momento están al borde de una montaña, en un lugar súper empinado y peligrosísimo, y una camioneta se descompone. El grupo, en realidad, no quería aceptar al señor y a su hijo porque sabían que era peligroso y que podían morir o salir lastimados. Pero ellos insistieron, porque iban buscando a la hija desaparecida desde hace cinco años: era la mamá del niño, y el otro señor era su abuelo.

Total que suben la camioneta, le ponen el freno de mano, intentan repararla, pero no lo logran. De pronto, el niño, que estaba dentro del auto con su perro, accidentalmente quita el freno de mano. Se ve cómo la camioneta se va al vacío y cae. Obviamente, se matan. En ese momento, la película cambia totalmente de tono: pasa de ser algo muy musical y fiestero a algo dramático y trágico. Ni uno mismo, como espectador, termina de procesar qué pasó.

Lo peor es que el señor (el papá) no puede hacer nada: no puede ni bajar a ver el cuerpo, porque para subir la camioneta habían tardado casi un día completo, así que para bajar sería lo mismo. Solo le queda mirar desde arriba, acechando, viendo la camioneta a unos 60 metros abajo, pesadísima, con ellos adentro, ya sin vida.

Después, el grupo se organiza para bajar por otra zona, con la idea de rescatar el cuerpo y darle cristiana sepultura. Cuando por fin llegan abajo, intentan distraerse un poco, bailando, tratando de olvidar lo que pasó. Pero de pronto una de las personas pisa algo y explota: estaban en un campo minado. Estallan varias minas y mueren como tres personas más.

Los últimos 30 minutos de la película se vuelven muy angustiosos. La filmación se hace lentísima, cada paso que dan es tenso, porque cualquier movimiento puede detonar otra mina. Uno, como espectador, siente desesperación y ansiedad. Al final, de un grupo de unos ocho, solo sobreviven tres, entre ellos el viejo. Y así termina la película


martes, 10 de febrero de 2026

Hamnet: 9 - Cinépolis

 

Es una recreación imaginaria de cómo pudo haber sido la vida de William Shakespeare y todo lo que vivió para crear Hamlet. La historia se basa en que él vivía en una zona rural de Europa, en Inglaterra, donde conoció a una chica —no recuerdo su nombre— que después se convirtió en su esposa. Con ella tuvo tres hijos, de los cuales dos eran gemelos, cuates, y uno de ellos era Hamnet.

Su esposa tenía ciertas cualidades como de hierbera, algo así como una bruja, pero de “brujería blanca”, cosas que había aprendido de su mamá, es decir, la suegra de Shakespeare. En realidad, él pertenecía a un nivel social un poco más alto que ella, y por eso les costó trabajo casarse, porque ella llevaba una vida casi como de gitana, mientras que la familia de él era muy religiosa. Aun así, se casaron a pesar de todo.

En un momento, los hijos se enferman —no recuerdo exactamente de qué— y en esa ocasión la que estaba muy grave era la niña, la chavita, que prácticamente se iba a morir. Pero su hermano, el gemelo, se abrazó a ella y, como eran gemelos, le pidió a la muerte que por favor la perdonara a ella, que se confundiera y que, en lugar de llevársela a ella, se lo llevara a él. Extrañamente, quien muere es él.

Shakespeare queda devastado. Él siempre había luchado contra lo que la sociedad del pueblo esperaba de él: todos eran trabajadores del campo, hombres rudos, y él era tranquilo y quería ser poeta. Para cumplir ese deseo tenía que irse a Londres para poder vender sus obras, y de hecho vendió muchas.

Tiempo después, la familia se dio cuenta —ya viendo la obra de Hamlet— de que todo eso estaba dedicado a Hamnet, su hijo. Al ponerle Hamlet, se entiende que, mediante esa obra, él expresaba todo su dolor y sus sentimientos por haber perdido a su hijo de esa manera.


Frankenstein: 10 - Netflix

 

Es una excelente película. No la vi en el cine, creo que fue en Netflix, y me dejó impresionado. Es una película muy emotiva y muy triste, con escenas casi de cliché, pero realizadas de forma muy buena.

Es otra vez la historia de Frankenstein, pero en esta ocasión respetando muchas teorías y estilos del libro. Aquí se muestra a un científico que ha avanzado muchísimo en el campo anatómico y fisiológico, y que, aparentemente en el siglo XIX, logra unir partes de cuerpos y darles vida. Primero presenta medio cuerpo que ya funcionaba, pero en su época fue muy criticado y nadie quería apoyarlo. Solo una persona decidió invertir en él, y gracias a ese dinero pudo construir, con partes de cuerpos —cerebro, corazón, pies, manos—, a un ser completo. Buscó a una persona de gran tamaño para utilizar sus partes y logró crearlo.

Sin embargo, después de crearlo, el científico se desespera porque la criatura no puede aprender rápido; según él, era muy torpe, y eso lo frustra tanto que ya no quiere seguir enseñándole. Entonces intenta destruirlo quemándolo. Pero la criatura no puede morir fácilmente: se regenera y revive aunque lo quemen, le disparen y le hagan de todo.

A partir de ahí, él comienza a perseguir a su creador con una única súplica: como no puede morir y sufre mucho por esa condición, le pide por favor que le cree una compañera con las mismas características. Esa era su única intención. Pero su creador no acepta.

Al final, Víctor su creador muere pidiendo perdón, su creación lo perdona y se aleja lentamente hacia el horizonte, dejando un halo de esperanza y resiliencia.


lunes, 19 de enero de 2026

The undoing: 10 - HBO

 

En el primer capítulo aparecen Hugh Grant y Nicole Kidman. Ella forma parte de un patronato, una especie de comité que organiza subastas y actividades para recaudar fondos en beneficio de una escuela privada que cuesta alrededor de 50 000 dólares al año. Su hijo estudia ahí.

Un día, durante una de esas reuniones, aparece una chica —no recuerdo el nombre— que es muy bonita, pero que claramente no pertenece a la misma clase social que las demás mujeres del patronato. Empieza a acercarse a Nicole. Nicole es psicóloga y cobra carísimo; su esposo, Hugh Grant, interpreta a Jonathan Fraser, un médico oncólogo.

En esa primera reunión, la chica se pone a amamantar a su bebé, algo que incomoda mucho a las demás mujeres, todas muy fifís. Al día siguiente, Nicole la vuelve a encontrar en el mismo gimnasio al que ella va. La chica se le acerca desnuda, le habla de forma muy sugerente y, en el elevador, le da un beso en la boca.

El día de la subasta, Nicole le cuenta todo a su esposo… menos lo del beso. Al día siguiente, Jonathan se va a una convención médica, algo que parece muy común en su rutina, y queda incomunicado. Ese mismo día, al mediodía, le avisan a la escuela que la chica fue encontrada asesinada de forma muy violenta.

Nicole intenta localizar a Jonathan para contarle lo sucedido, ya que entre ellos se dicen todo. Está muy nerviosa, además de que su hijo estudia en la misma escuela. La policía comienza a investigar y entrevista a todas las mamás del patronato. Lo extraño es que Jonathan no se comunica. Nicole insiste en llamarlo y entonces escucha una vibración: encuentra el teléfono de Jonathan en casa. Él no se lo llevó.

Nicole empieza a buscar a Jonathan Fraser en distintos hoteles de Cleveland, hasta que encuentra uno donde contesta una mujer y luego pasa la llamada a Jonathan, pero no es Nicole quien está con él. Todo empieza a ponerse muy raro.

Un detective, algo incisivo, comienza a soltar información poco a poco. En la escuela empiezan a aislar a Nicole y le recomiendan que deje de ir. El principal sospechoso ya es su esposo, y así se lo hacen saber.

La llevan a declarar y el detective le revela que su esposo, desde hace tres meses, no trabaja en la clínica oncológica: fue despedido por toqueteo inapropiado. El detective, Edgar Ramírez, investiga directamente a Jonathan Fraser.

La búsqueda continúa y el papá de Nicole —interpretado por Donald Sutherland— le recomienda que se vaya con su hijo a una casa de playa que tienen. Mientras están ahí, aparece Jonathan. Nicole se asusta, le tapa la boca y él le confiesa que sí fue infiel, que mintió, pero que no mató a nadie. En ese momento aparece su hijo, se abrazan, pero Nicole llama al 911 y denuncia que su esposo está ahí.

Jonathan es arrestado. Luego tiene una cita con Nicole en prisión para explicarle que podrá ser infiel y mentiroso, pero no asesino. Ella le cree. Su papá le dice que todo indica que Jonathan es un gran mentiroso y posiblemente el culpable, pero Nicole sigue confiando en él.

Buscan a una abogada defensora, la mejor y más cara, quien les dice que, aunque ella cree que Jonathan es culpable, puede enturbiar el caso para confundir al jurado y lograr su libertad. Incluso el hijo, Henry, le cree a su papá.

La serie gira mucho en torno a que Jonathan le repite constantemente: “Créeme”. El papá de Nicole también la apoya, porque apoya a su hija.

Una escena clave ocurre cuando Nicole le pregunta a los detectives si hay cámaras que muestren quién estuvo cerca del lugar del asesinato. Ellos le enseñan un video donde aparece ella misma. Nicole queda en shock e intenta justificarse diciendo que a veces sale a caminar, pero se queda muy impactada.

En los siguientes capítulos se revelan más cosas: el juicio, el jurado, la defensa. Intentan inculpar al papá de la víctima, Marcelo, quien incluso pierde el control en el juzgado. Más tarde, la mamá de Jonathan le cuenta a Nicole que cuando murió la hermana de Jonathan —atropellada cuando él era niño— él nunca mostró dolor ni remordimiento. Empieza a quedar claro que Jonathan podría ser un sociópata.

Nicole también descubre que su hijo Henry había visto a su papá con la otra mujer. Además, Jonathan confiesa a la abogada que estaba perdidamente enamorado de la víctima y que ese amor era distinto al que sentía por Nicole. Cada vez salen más mentiras.

Al final, la serie resulta excelente. Muchos, incluido yo, caímos en la trampa de creer que Jonathan era inocente; Hugh Grant engaña a todos. La llamada clave es la que Nicole tiene con su suegra, donde confirma que Jonathan nunca mostró remordimiento por la muerte de su hermanita.

Nicole ya está aliada con la fiscalía. Aunque parecía que iba a declarar a favor de Jonathan, en realidad ya estaba convencida de que era el asesino. Henry encuentra el mazo con el que se cometió el crimen en casa de su abuelo, lo lava varias veces en el lavavajillas para borrar la sangre, porque ya sabía que su papá era culpable.

El día del veredicto, Jonathan huye con su hijo e intenta suicidarse con él, poniendo al niño en grave peligro. Finalmente lo detienen en un puente antes de que lo logre. Ahí termina la serie, de forma excelente.

Ahora que lo pienso, Jonathan siempre mostró señales claras: incluso después de matar a la chica, llegó a casa y abrazó a su esposa como si nada. Creo que desde ahí Nicole empezó, inconscientemente, a darse cuenta de la verdad.


Sharp objects - Heridas abiertas: 9 - HBO

Camille es una chica interpretada por Amy Adams. Es reportera en una ciudad grande —no recuerdo si Nueva York o Chicago— y su jefe la envía a hacer un reportaje sobre la desaparición de varias niñas en un pequeño pueblo. Lo complicado es que ese pueblo es justamente de donde ella es originaria.

Camille es una reportera con muy poco prestigio; no es especialmente reconocida ni brillante, pero aun así la mandan. Al regresar, su familia no la recibe bien, ni tampoco la gente del pueblo, y menos cuando se enteran de que va a investigar las desapariciones.

Mientras ella está ahí, ocurre otro asesinato de una niña. Además, en su propia familia hay un antecedente muy doloroso: hace muchos años murió su hermanita. No queda claro si fue asesinada o no, pero ese hecho la marcó profundamente. La habitación de esa hermana, llamada Marian, permanece intacta, como un museo, porque su mamá quedó completamente traumada.

Camille continúa con la investigación y esta se va mezclando con sus recuerdos de la muerte trágica de su hermana, así como con los usos y costumbres del pueblo, que ella detesta. Su mamá, además, es muy posesiva y controla a la hija menor, que es adolescente. En el pueblo hay toque de queda, obligan a las chicas a vestir con faldas largas y hay una moral muy anticuada. Camille también nota comportamientos extraños alrededor de su hermana menor, como visitas sospechosas a un hombre que cuida cerdos, insinuando algo turbio.

Ella sigue investigando, lo cual molesta mucho a su mamá. Interroga a la gente, incluido un alcalde muy conservador, y surgen teorías absurdas: que el asesino es un hombre del pueblo, o que es un trailero mexicano, etcétera.

En la investigación aparece un detective externo, con quien Camille inicia una relación sentimental. Poco a poco se van contando su pasado. Camille va descubriendo que en ese pueblo ocurrieron abusos, violaciones y prácticas enfermizas que incluso llegan a celebrarse como tradiciones.

También se revela por qué Camille nunca usa vestidos ni ropa de manga corta: todo su cuerpo está lleno de palabras grabadas en la piel. Ella se autolesiona y tiene un trastorno que la lleva a hacerse heridas constantemente. Es parte de su trauma. Su hermanita lo había notado y parecía seguir el mismo camino.

En uno de los episodios, Camille conoce a una chica interpretada por Sydney Sweeney. Esta joven se aislaba con la música y también era depresiva. Cuando Camille es internada por sus autolesiones, coinciden en el hospital. Al día siguiente, Camille descubre horrorizada que la chica se había suicidado.

En un punto de la historia capturan a John Keene como principal sospechoso. Camille incluso se acuesta con él antes de que lo arresten. Él queda fascinado al ver sus cicatrices, pero al final se descubre que no es el asesino.

Poco a poco sale a la luz que la mamá de Camille padece el síndrome de Münchausen por poder: necesita enfermar a sus hijas para poder “curarlas”. Todo indica que enfermó gravemente a Marian y terminó matándola con tantos medicamentos. Camille empieza a atar cabos y recuerda que su mamá les daba veneno para ratas, anticongelante y otras sustancias.

Su editor, que también es como una figura paterna para ella, le pide que regrese a la ciudad. El papá de Camille parece arrepentido de muchas cosas y da señales de que sabía más de lo que aparentaba.

Se confirma que la mamá sufría este síndrome y que efectivamente mató a Marian. También aparece evidencia clave: la pinza con la que le arrancaron los dientes a una de las niñas asesinadas se encuentra en su casa, lo que refuerza la sospecha.

Al final, Camille se lleva a vivir a su hermanita menor a la ciudad para protegerla. Todo parece resolverse, hasta que un día, revisando una casita de muñecas, Camille encuentra un diente. En ese momento se entiende la verdad final: la hermanita menor era quien realmente había cometido los asesinatos, y Camille le dice: “No le digas a mamá”.


La celda de los milagros: 9 - Cinépolis

 

Me pareció muy buena, una buena actuación de Omar Chaparro. A los otros actores los sentí un poco flojos, como que dejaban que desear. Los actores de la celda estuvieron muy bien; los de fuera de la celda, no tanto.

Después de que salimos del cine en Cinépolis, Cheli me insistía en que ella ya conocía esa trama; yo no. Al llegar a casa la buscamos en Netflix y sí, ahí estaba la historia original: se llama La celda número 7. Es básicamente la misma historia, solo que regionalizada y tropicalizada para México, con cárceles más jodidas, compañeros más sádicos y más locos. Aun así, la película estuvo muy bien lograda.

La historia trata sobre un adulto con problemas mentales y físicos. En la versión mexicana, hay una niña llamada Alma, que tiene buen desempeño deportivo en correr, pero no tenía zapatos. Ella escoge unos blanquitos en una tienda, pero resulta que al mismo tiempo los estaba comprando otra persona: el militar más influyente del pueblo. Él le dice su nombre, pero obviamente no le hace caso; la empuja y la maltrata.

Luego la niña se lo lleva a un lugar, a una fábrica con segundos pisos, donde se rompe un fierro, ella cae y muere. A él le echan la culpa. Durante ese tiempo lo golpean brutalmente y le hacen de todo, acusándolo de haber matado a una niña.

Más adelante se dan cuenta de que él no pudo haber sido el culpable y empiezan a investigar. Incluso el propio director del penal se involucra para evitar que lo maten. Al final, sí es cierto que él queda libre, pero supuestamente lo matan; sin embargo, el capitán se da cuenta de la verdad cuando lo ve en su casa.

Durante su encierro muere su mamá, que era la abuelita de Alma. Hay muchas escenas que manejan la felicidad y la tristeza, con cambios clásicos diseñados para emocionar al espectador, y funcionan muy bien.

El giro final es que había un viejito que en realidad resultó ser el suegro del personaje de Omar Chaparro. Él estaba encarcelado por homicidio imprudencial, por haber matado a su hija cuando intentó sacarla de la casa con el muchacho que se había ido, que resultó ser el propio Omar Chaparro. Ahí se reencuentran y el viejito sacrifica su vida: se pone la capucha para que lo maten a él, simulando que era Omar Chaparro.


La hora de los valientes: 9 - Netflix


Es una comedia de acción mexicana protagonizada por Luis Gerardo Méndez y otro actor. El caso es que uno de los investigadores sufre una infidelidad de su pareja y anda muy triste, así que le asignan a un psicólogo que lo acompañe a todos lados durante su trabajo.

Al principio acepta a regañadientes, pero con el tiempo se vuelven grandes amigos. El psicólogo, interpretado por Luis Gerardo Méndez, se ve obligado a aprender a convertirse en un hombre de acción total.

Hay escenas muy chistosas y bastante buenas. Al final, casi sin querer, descubren cómo el asesinato de dos militares estaba relacionado con un asunto de plutonio, uranio y temas nucleares, que logran detener de pura chiripa.

Anaconda: CERO - Cinépolis.

 

La protagoniza Jack Black. Es una película tremendamente mala, una verdadera estupidez. Supuestamente trata sobre la filmación de una nueva versión de Anaconda, pero sin los derechos de Sony. Todo está sobreactuado, y quienes la ven saben perfectamente a qué van: a ver una pendejada.

Aun así, la sala estaba casi llena.


Mare of eastdown: 10 - HBO

 

Mare es una mujer que vive con su mamá, con su hija y con su nieto. Es policía y está investigando la desaparición de una chica llamada Kate. La mamá de la desaparecida es una conocida suya, ya que ambas pertenecieron al equipo élite de básquetbol, el cual fue premiado por una hazaña ocurrida hace 25 años. Sin embargo, Dawn, la mamá de la chica desaparecida, no confía mucho en Mare.

La hija de Mare es madre soltera y tiene un hijo de cuatro años. El padre del niño es un muchacho que ahora vive con una mujer tóxica, quien le tendió una trampa: lo citó haciéndose pasar por otra persona, ahí se burlaron de él y lo golpearon. Esa había sido su única cita en mucho tiempo, así que regresó a su casa muy afectado.

Mientras Mare dormía con su mamá y su nieto, recibe una llamada: aparece una joven muerta sobre unas rocas, junto a un lago, con un golpe en la cabeza. Al principio parece que es su hija, pero en realidad no lo es; resulta ser la hija de un tal Kevin.

La investigadora tiene una personalidad dura, desconfiada y poco expresiva. No confía en su atractivo ni en las relaciones. Por ejemplo, conoce a un hombre en un bar, tienen sexo, y ella deja claro que será algo de una sola vez; no le gusta involucrarse con nadie. Mare es divorciada y su exmarido vive frente a su casa. Él es muy querido por todos, mientras que ella suele ser mal vista por su carácter hosco.

Corrigiendo lo anterior: la joven que murió sí era madre soltera, pero vivía con su papá, a quien siempre le reclamaba que él compraba todo.

La investigación continúa y, para el episodio 4, se revela que el papá de un joven que supuestamente mató a la chica le disparó, creyendo haberlo matado, pero solo lo hirió; el muchacho se está recuperando. En la investigación comienzan a involucrar a un sacerdote y a un diácono.

Además, Mare está luchando legalmente por quedarse con su nieto, que en realidad es hijo de Kevin, quien se suicidó. La persona que reclama la custodia está internada en un centro de rehabilitación por drogas. Mare comete un grave error: le planta droga en el auto de esta persona. La descubren y, aunque su jefe la perdona, la mandan a un área administrativa, sin placa ni pistola.

En el episodio 5 parece que todo va a resolverse cuando encuentran una pista clave: una furgoneta azul, parte de la placa y el testimonio de una chica que escapó y recordó que el secuestrador fumaba cigarros Winston. En el pueblo solo hay cinco furgonetas de ese tipo. Localizan una y se produce una balacera en la que Colin, el detective enviado por el FBI, recibe un disparo en la cabeza; Mare es herida en la mano. Aun así, ella logra escapar, mata al secuestrador y rescatan a las chicas, entre ellas Katie y la última joven raptada. Parece que ahí termina todo.

Sin embargo, en el episodio 6 se revela que Erin McMenamin no fue asesinada por ese hombre; la herida que tenía era un corte limpio. Todo apunta a Kevin, aunque inicialmente parecía imposible. Brianna, su exnovia, declara que la noche del crimen él no estuvo con ella toda la madrugada, como había dicho; a las dos de la mañana ya no estaba. Kevin se convierte en el principal sospechoso.

También el sacerdote, que había sido denunciado y trasladado por abusar de una chica de 14 años, confiesa que esa noche estuvo con Erin, que guardó su bicicleta en la cajuela y luego, por miedo, la tiró al río, donde efectivamente fue encontrada.

Se descubre que Erin mantenía una relación secreta que comenzó en una reunión familiar donde estaban hermanos y un tío. Ella tuvo una relación con el tío, quedó embarazada y lo ocultaron, haciendo creer que el padre era Kevin. El hermano del tío le pidió que se echara la culpa y él aceptó. Planeaban ir a pescar por última vez y fingir un suicidio, pero Mare descubre que quien mató a Erin fue Ryan, un adolescente.

El verdadero culpable resulta ser Ryan Ross, de 13 años. Lori, su mamá, y su esposo lo supieron tiempo después. Para protegerlo, primero el tío intentó asumir la culpa y luego el papá. Mare nota inconsistencias relacionadas con la pistola, hasta que el abuelo menciona que su arma se perdió y reapareció. Mare se da cuenta de que solo dos personas tenían acceso: él y un niño que lo ayudaba, Ryan. Así descubre la verdad.

Lori, amiga de Mare desde el equipo de básquetbol, se molesta profundamente con ella, pero al final logran reconciliarse. La serie termina de forma muy intensa y demuestra constantemente que nada es lo que parece, llevándote a pensar siempre que el asesino es otro.

Valor sentimental: 10 - HBO - Renate Reinsve y Stellan Skarsgård.

Unas chicas, hijas de un director muy famoso, habían perdido contacto con su padre. De pronto, él reapareció el día del funeral de la mamá, cuando ella murió, y fue ahí cuando comenzaron a relacionarse otra vez.

Sin embargo, se nota que la hija mayor tenía un resentimiento muy fuerte, porque el director las había hecho sentir únicas cuando las filmó, ya que ellas participaron en algunas películas, pero después se olvidó de ellas. Eso la dejó muy traumada, sobre todo a la mayor.

El papá regresó muy arrepentido, pero no sabía cómo decirlo. Su única forma de expresarlo fue escribiéndole un guion exclusivo, pensado solo para que ella lo interpretara. Ella se negó rotundamente. La película giró entonces en torno a que el papel lo hacía Rachel Quest, una actriz famosa, ya que la hija no quiso aceptarlo.

Al final, la hija se dio cuenta de que su papá en realidad estaba vistiendo a Rachel como si fuera su hija, y le reclamó: “¿Por qué no me dices la verdad? Incluso ya me pediste que me cortara el pelo. Siento que todo lo que haga nunca va a ser suficiente.”

Él le respondió que era una buena persona y que no por ganar dinero o fama debía hacer una película que no le gustaba. Entonces ella decidió abandonar el proyecto en las últimas escenas.

Al final, de alguna manera se perdonaron, y la hija mayor sí entró a filmar, porque la película en realidad era para ella. Además, ya era una actriz de teatro reconocida y una de las mejores.

Song sung blue: 9 - Cinépolis

 

Kate Hudson y Hugh Jackman.

Siempre había visto a Hugh Jackman como un actor de acción, y siento que hizo un muy buen papel en esta película, que trata sobre una historia real. Es la historia de una pareja que se dedicó a imitar a un cantante y se convirtió en los imitadores oficiales en Minnesota, me parece, de quien canta “Sweet Caroline”, creo que es Neil Diamond.

Fueron tan famosos, tan famosos, que el propio Neil Diamond fue a verlos un día que él mismo dio un concierto. El lugar se llenó por completo: tanto por los imitadores como por él. Ese día, Neil Diamond los invitó porque eran muy conocidos por su imitación.

Lamentablemente, ese mismo día el imitador murió por problemas cardíacos que ya tenía y que siempre trataba de controlar por sí mismo.

Otro detalle curioso es que su esposa tuvo que sobreponerse a otra tragedia: en su propia casa, un automóvil perdió el control y la atropelló mientras ella estaba en el jardín. Luego, otro coche se estampó en el lugar, pero ella logró salvarse por apenas unos metros.


La empleada: 10 - Cinépolis

Sydney Sweeney y Amanda Seyfried protagonizan una excelente película. La vi en Cinépolis y, la verdad, ambas están preciosas.

Se trata de un thriller en el que una chica tiene antecedentes de homicidio, ya que defendió a su compañera de clases de un abuso y golpeó a la persona que estaba atacándola; el golpe fue en la cabeza y esa persona murió. Por ello, ella pasó muchos años en la cárcel.

Al salir, se dedicó a buscar trabajo como empleada doméstica y terminó en una casa donde vivía una pareja aparentemente perfecta. La mujer era muy especial, muy mamona, pero después la película muestra que en realidad todo formaba parte de un plan que ella tenía junto con el jardinero para escapar de su esposo.

¿La razón? Si ella intentaba huir por su cuenta, él la buscaba para internarla en un hospital psiquiátrico y quitarle a su hija. Así que necesitaba que él la corriera de la casa. Para lograrlo, consiguió a una persona con la que sabía que él se involucraría. El esposo se hizo pendejo y acomodó todo para que sucediera: se fue de campamento, consiguió un cuarto, fue a un concierto que le gustaba… todo estaba muy armado.

Ella cayó en la trampa porque él era seductor, guapo y rico. Después, el esposo le dijo: “La casa es mía, vete”. Ella supuestamente se molestó y escupió a la chica, como si la estuvieran cambiando por ella, pero en realidad el plan estaba funcionando. No se fue por decisión propia: la corrieron, y así pudo escapar.

Más adelante se descubre que el hombre tenía un cuarto donde encerraba a mujeres durante varios días hasta que, según él, se arrepintieran de sus “pecados”, que en realidad eran cosas irrelevantes. A una de ellas la castigó por no haberse cortado el cabello: la encerró, la obligó a arrancarse el pelo, se golpeó la cabeza y la dejó morir de hambre.

A la nueva víctima la castigó porque rompió una vajilla: con los pedazos tuvo que hacerse veintiún cortes y luego la encerró.

Lo que él no pensó fue que ella se defendiera. Al final, ambas mujeres se pusieron de acuerdo para matarlo. Él era un típico “hijo de mami”, obsesionado con cumplirle a su madre, con un trauma de disciplina exagerada.


I was here: 9 - Netflix

 

Un juez tenía ciertos resentimientos porque su padre había cambiado a su mamá por un muchacho. Todo eso es lo que él cuenta. Ese muchacho era, según parece, un inmigrante. Creo que la historia se desarrolla en Inglaterra, donde a veces había hindúes o personas de origen africano.

El caso es que el juez se dedicaba a… no sé si abusaba de ellos, pero sí los asesinaba. Al único que conservaba con vida era al antiguo amante original de su papá, a quien tenía escondido en el sótano.

Después empezó a matar a otros, pero gracias a unos chavos que se dedicaban a quejarse ante la sociedad de una forma particular —hacían un graffiti que decía “Yo estuve aquí”—, quienes se metían a casas de ricos y dejaban la marca, descubrieron al juez y sus asesinatos.

Sin embargo, para que eso ocurriera tuvieron que morir su amigo, su compañero del graffiti, la mamá del compañero y otras personas.

Familia en renta: 10 - Cinépolis

 

Brendan Fraser creo que ya se está especializando, o más bien buscando, películas más interesantes para interpretar. Acuérdense que él empezó con George de la selva, una comedia, pero bueno, también su última película fue la de un hombre con obesidad en crisis, ¿no se acuerdan? Ahorita, comparado con ese papel, está bastante delgado.

En esta película interpreta a una persona, un aspirante a actor frustrado, que hace siete años llegó a Tokio con la intención de probar suerte, ya que en Estados Unidos no despegaba. Fue a Tokio a ver qué onda y ahí hacía castings, pero no le salía nada. De pronto conoció a una empresa que se encargaba de “rentar” actores a personas o familias que necesitaban aparentar algo, sobre todo en Japón, donde la sociedad da mucha importancia a las apariencias.

Por ejemplo, una chica tenía una novia y, para poder irse a otro país, necesitaba casarse. Entonces pidieron un novio rentado. Él hizo el papel del novio; dijeron que se iban a casar e irse a Canadá, y se realizó la boda con todo el protocolo, incluidos los papás. Pero él, en realidad, era un actor contratado.

El caso principal en el que se centra la película es cuando solicitan a un “papá” para una niña que necesitaba reinscribirse en una escuela elitista y muy cara de Tokio. Para eso era necesario demostrar cierta estabilidad familiar, y la madre necesitaba presentar al padre. Él aceptó el papel, aunque desde el principio se mostraba reacio a participar, porque sentía que era hipócrita y que estaba engañando a la gente. Se lo comentó a la persona de la empresa, y esta le respondió: “Pero eso es actuar; no te estamos pidiendo nada diferente a lo que ya haces”.

Lo convencieron, pero hubo momentos complicados, como cenas familiares, y llegó un punto en el que cancelaron su contrato porque tanto la niña como él se estaban encariñando demasiado, y esa no era la idea. Sin embargo, es comprensible: ¿cómo le dices a una niña que no se encariñe?

También lo contrataron para entrevistar a un actor y director olvidado, un viejito de Tokio, con quien tuvo que hacer ciertas concesiones, ya que no estaba preparado para ese tipo de situación. Por cierto, Brendan Fraser tiene un muy buen look en esta película. El personaje, si mal no recuerdo, se llamaba Philip.

Muy buena película, de verdad.